Opinión

  • | 2006/01/16 00:00

    Elogio de la prudencia

    Con condiciones externas inmejorables, crecer 4% parece poco. ¿Deberían adoptarse políticas macro menos conservadoras, que estimulen el crecimiento?

COMPARTIR

Aunque América Latina ha tenido todos los vientos a su favor, creció apenas 4,3% en 2005, y para 2006 se espera una tasa semejante. Las políticas macro son la razón de este modesto crecimiento. Argentina y Venezuela tuvieron tasas de crecimiento por encima de 8%, pero los demás países no parecen muy dispuestos a copiar sus políticas. Prefieren apostarles a los beneficios de largo plazo de la prudencia. Y hacen bien.

Venezuela está gastando sin compasión los abundantes ingresos fiscales que está generando la bonanza petrolera. Argentina no se ha embarcado en un frenesí fiscal semejante, pero la expansión económica ha ido más allá de una simple recuperación, gracias a que ha mantenido tasas de interés reales muy bajas y, sobre todo, una tasa de cambio muy devaluada. Puesto que en ambos países han surgido fuertes presiones inflacionarias, en lugar de la tradicional dosis de austeridad monetaria que recomienda la ortodoxia, ambos han optado por los controles de precios (disfrazados de diversas maneras).

Al margen de estos dos casos, la norma en el resto de América Latina ha sido la prudencia fiscal y monetaria. En lugar de la política fiscal procíclica que era usual en la región, se están ahorrando parte de los ingresos tributarios adicionales. La mitad de la reducción que han tenido los coeficientes de endeudamiento público en los tres últimos años (que han pasado en promedio de 72% al 53% del PIB) ha sido gracias a esta prudencia fiscal. El resto de la reducción se ha debido al crecimiento y a la apreciación de los tipos de cambio real (y, en el caso de Argentina, a la renegociación de la deuda).

Las autoridades monetarias han tenido la vida muy fácil últimamente, pues la inflación ha sido contenida de manera natural por las tendencias de apreciación cambiaria y por el abaratamiento de las importaciones de todo tipo de bienes manufacturados, gracias a los bajos salarios de China. Aún así, a las autoridades monetarias les cabe el mérito de haberse ganado la credibilidad que ahora les permite contener la inflación con un menor sacrificio de actividad económica. A los bancos centrales independientes también les corresponde parte del mérito por la prudencia fiscal que hoy muestran los gobiernos (pues, como en Colombia, la experiencia ya dejó claro que los bancos centrales están dispuestos a frenar la economía si es necesario para contrarrestar el efecto inflacionario de los excesos fiscales).

Con todo, y por extraño que pueda sonar en una región donde los políticos suelen ser vilipendiados, la nueva prudencia fiscal es en gran parte el mérito de los sistemas políticos que durante la última década lograron mejorar las instituciones fiscales al adoptar límites al déficit y al endeudamiento, dando más autoridad fiscal al gobierno y a los ministerios de Hacienda, y empezando a mejorar la transparencia de las cuentas fiscales. Después de los descalabros que produjo la descentralización improvisada de los recursos fiscales hacia los gobiernos subnacionales, en Brasil, Colombia y otros muchos países también se han mejorado las instituciones de la descentralización.

Qué parte del mérito se debe a los sistemas políticos se verá con toda claridad este año de elecciones presidenciales en 12 países de la región. Con las instituciones fiscales que había hace una o dos décadas, la mayoría de estos países estaría hoy en medio de una orgía de gasto público preelectoral, que no hemos visto y quizás no veamos en 2006. Cuando el sector privado se convenza de que la seriedad fiscal y monetaria no depende del gobierno de turno ni del ciclo electoral, será más factible que la inversión privada se monte al tren del crecimiento de largo plazo. Por supuesto, las políticas macro prudentes deben ser complementadas con buenas políticas estructurales para elevar la inversión y la productividad.

Debido a la prudencia fiscal y monetaria, América Latina está creciendo apenas 4%. Pero apostarle a la prudencia posiblemente es la mejor estrategia de mediano plazo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?