Opinión

  • | 2007/07/19 00:00

    Elevar las aspiraciones

    El país está logrando tasas de crecimiento consideradas imposibles hace algunos años. Es importante trabajar para hacerlas sostenibles en el largo plazo.

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Siempre es interesante revisar las proyecciones sobre el futuro hechas en el pasado. La reflexión sobre aciertos y errores en las proyecciones nos permite entender mejor las tendencias subyacentes.

Recientemente estuve revisando las proyecciones hechas sobre el crecimiento de la economía colombiana en los últimos años. Independientemente del analista que las desarrolló, nacional o extranjero, casi todas estuvieron muy lejos de la realidad. Por ejemplo, las proyecciones hechas en 2005, con relación al crecimiento económico de 2006 y 2007, estaban en el rango de 3 a 4 por ciento anual, mientras que el crecimiento real es del orden del 6 y 7 por ciento anual.

Claramente, ocurrió algo que no estaba previsto en los modelos. Ese algo, en mi opinión, es el aumento en la confianza de los inversionistas y consumidores. En la medida en que las expectativas han mejorado, la inversión, como porcentaje del producto interno bruto, se ha disparado. También se ha disparado el consumo, en la medida que las familias sienten mayor seguridad alrededor de sus fuentes de ingresos. Ahora lo importante es generar las condiciones para que estos altos niveles de crecimiento sean sostenibles.



Primer paso: elevar las aspiraciones

Para mantener crecimientos del 6 al 7 por ciento anual en el largo plazo hay que comenzar por elevar las aspiraciones del país. Los colombianos todavía no creemos que podemos crecer a tasas superiores al 4 por ciento anual. Tan es así, que el propio plan de largo plazo del gobierno, el Plan 2019, proyecta crecimientos del 4 por ciento anual. Los principales analistas económicos del país tampoco creen que se puedan sostener los crecimientos actuales. La lectura de artículos recientes en la prensa revela que la mayoría de los analistas considera que lo que está ocurriendo es una "fiesta" que puede acabar mal.

Si continuamos pensando así, es poco probable que logremos mantener el ritmo de crecimiento actual. Como país tenemos que aprender a elevar nuestras aspiraciones, a pensar en grande. Debemos fijarnos metas mucho más ambiciosas, como lo han hecho tantos países en tiempos recientes. Países como Irlanda, Corea y Chile se atrevieron a pensar en grande y lograron excelentes resultados. La evolución de estos demuestra que la clave para generar empleo y reducir la pobreza está en mantener un alto ritmo de crecimiento económico.



Actuar sobre los cuellos de botella

Aspiraciones por sí solas no generan desarrollo. Es necesario tener una estrategia coherente que resuelva los principales cuellos de botella. En el caso colombiano hay varios cuellos de botella que vale la pena destacar, porque podrían limitar nuestra capacidad de mantener el ritmo de crecimiento actual: 1- la inseguridad; 2- la falta de infraestructura; 3- la falta de capacidad productiva, especialmente en sectores de mayor valor agregado; 4- la informalidad y 5- el lento e ineficaz funcionamiento de la justicia.

Son grandes los avances que se han hecho en estos aspectos, pero todavía es mucho lo que falta por hacer. Algunos de estos problemas, como la inseguridad, son ampliamente reconocidos y existe un gran sentido de urgencia para resolverlos. Sin embargo, temas como la informalidad y el mal funcionamiento de la justicia, aún no se han comenzado a resolver sistemáticamente.

El país debe aprovechar esta ventana de oportunidad, creada por el aumento de la confianza, para pensar en grande y generar un consenso nacional alrededor de una estrategia que realmente ataque los principales cuellos de botella del desarrollo económico.
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