Opinión

  • | 2009/05/27 00:00

    Elementos de un crecimiento rentable y sostenible

    Hacer un buen uso del capital, además de ser fundamental para competir por recursos, es una de las principales palancas de valor para lograr un crecimiento rentable y sostenible.

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La competencia por el capital, especialmente en épocas de crisis, ha llevado a muchas empresas a incorporar la Administración Basada en Valor (ABV) como estrategia para convertirse en organizaciones más atractivas para los inversionistas.

La ABV provee elementos para que las empresas definan estrategias alineadas con la creación continua del valor, identificando palancas para mejorar la operación actual y construir oportunidades de crecimiento de valor futuro. El reto consiste en canalizar los recursos hacia estrategias que permitan generar ventajas competitivas para obtener rentabilidades (ROIC) por encima del costo de capital y, así, asegurar que el valor de mercado de la empresa aumente en el tiempo y sea cada vez mayor al capital invertido; este principio es consistente con la valoración por múltiplos de Ebitda, pues un aumento del Ebitda solo crea valor económico si su impacto en el valor de mercado supera la inversión realizada.

Hacer un buen uso del capital, además de ser fundamental para competir por recursos, es una de las principales palancas de valor para lograr un crecimiento rentable y sostenible. Su aplicación tiene implicaciones en los procesos organizacionales, desde la formulación de la estrategia hasta la toma de decisiones de cada día. En principio, las empresas que incorporan la filosofía del valor seleccionan cuidadosamente sus estrategias, acompañan las decisiones con una clara evaluación de la relación costos beneficios, que va más lejos de justificar la inversión simplemente por sus intangibles, y saben que enfocarse en crecimiento, de ventas o de Ebitda, sin considerar la inversión, puede llevarlas a perder rentabilidad y competitividad a la hora de conseguir recursos para financiar su crecimiento.

Adicionalmente, la ABV incorpora la formación de una cultura centrada en equipos conscientes de su responsabilidad en la creación de valor, porque por medio de las personas se logra el cambio. La compensación por resultados ha demostrado ser una efectiva palanca para este fin. Cuando el ingreso de las personas depende del éxito de su gestión, se crean los incentivos para que realicen un análisis cuidadoso a la hora de incurrir en gastos o de proponer iniciativas de inversión, colocando a los responsables dentro de la realidad de las empresas y volviéndolos sensibles ante los resultados obtenidos. Estos sistemas deben diseñarse cuidadosamente para asegurar que las bonificaciones estén alineadas con los compromisos adquiridos y las expectativas de creación de valor, que deben ser acordes con el potencial de crecimiento, las inversiones realizadas y la rentabilidad relativa a empresas comparables.

En resumen, la implementación de la ABV abarca la definición y ejecución de la estrategia, la valoración de la empresa y del potencial de crecimiento futuro, la medición de la rentabilidad actual y la esperada a nivel consolidado y por línea de negocio, la creación de un sistema de gestión y compensación por resultados y la formación de cultura a todos los niveles de la organización.

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