Luis Fernando Andrade

| 8/23/2002 12:00:00 AM

El sendero mexicano

En la experiencia de México puede estar la respuesta a nuestros problemas de desarrollo económico.

por Luis Fernando Andrade

Hace algunos años, todos nos quejábamos de México. El "efecto tequila" en 1995 puso a temblar las economías de América Latina. Ese año, el gobierno estadounidense tuvo que armar un paquete de salvamento para México, mientras se destapaban escándalos de corrupción en las más altas esferas del gobierno, se desplomaba la moneda y se quebraban los bancos.



Sin embargo, siete años más tarde, México se ha convertido en la economía líder de América Latina. Resumamos algunos hechos:



1. Producto Interno Bruto. México, en 2001, tuvo una actividad económica mayor a la de Brasil. A pesar de tener menos habitantes, Brasil tiene 170 millones y México 100 millones, el PIB de México medido en dólares nominales fue de US$611.000 millones, mientras que el de Brasil fue de US$511.000 millones.



2. Exportaciones. La economía mexicana ha venido creciendo sus exportaciones a un ritmo increíble. Mientras sus exportaciones eran de US$79.000 millones en 1995, hoy son de US$159.000 millones. Esto, a pesar de la fortaleza de su moneda. Como punto de comparación, Brasil exportó US$58.000 millones en 2001, con una moneda devaluada.



3. Situación fiscal. El déficit mexicano en el 2001, un año con recesión, fue de 0,7% del PIB. Esto se compara con un déficit de 3,6% en Brasil. La deuda del gobierno mexicano al cerrar el 2001 fue de US$170.000 millones, mientras que la brasileña fue de US$236.000 millones. Esto se refleja en un menor costo de servicio para la deuda mexicana. Mientras los bonos mexicanos rendían en julio 558 puntos básicos más que los bonos comparables de Estados Unidos, los bonos brasileños rendían 1.995.



4. Desarrollo empresarial. Todo esto conlleva a que el sector empresarial se desarrolle con más fuerza. De acuerdo con la revista América Economía, México ya le gana a Brasil en el tamaño de sus empresas. De acuerdo con esta revista, de las 500 mayores empresas de América Latina 217 son mexicanas y 165 son brasileñas. Tan solo 21 son colombianas. Las empresas mexicanas están consiguiendo atraer grandes capitales a costos razonables para fondear sus programas de mejora de competitividad y expansión internacional. Empresas como Telmex y Cemex se han convertido en multinacionales líderes en sus respectivos sectores.



Perspectivas



Muchos se preguntan si no estamos ad portas de un nuevo desplome mexicano, siguiendo la tendencia argentina. No sería la primera vez que el país entra en crisis después de pasar por un ciclo de crecimiento. Así ocurrió en 1982 y 1995.



Aunque es muy difícil hacer este tipo de pronósticos, especialmente sobre un país que ha tenido tanta volatilidad como México, me atrevo a pensar que esta vez las perspectivas a mediano y largo plazo son muy positivas. México podría estar entrando en un proceso de "convergencia" con las economías de Estados Unidos y Canadá, como ya lo hizo España con las economías del resto de Europa. El tratado de libre comercio de América del Norte (NAFTA) le ha dado a México un "ancla" de estabilidad a largo plazo, que le está permitiendo atraer la inversión necesaria para desarrollar su economía. Este proceso económico, como en el caso de España, está siendo acompañado de un proceso de maduración política. Las instituciones democráticas mexicanas están cada día más fuertes.



Los chilenos parecen creer en este escenario. A pesar de haber arrancado antes que México y haber hecho sus reformas con mayor profundidad, Chile hoy se encuentra en problemas por causa de su vecindario. La inestabilidad del Mercosur inevitablemente está afectando su economía. Por eso, los chilenos están afanosamente buscando el "ancla" de estabilidad a largo plazo que representa la integración con América del Norte.



En Colombia, deberíamos aprovechar el gran acercamiento que se ha logrado con Estados Unidos para avanzar en la integración económica. Avances en el Pacto Andino y la integración con Mercosur también son importantes, y traerán beneficios. Sin embargo, todos estos países son muy inestables. El reciente impacto de la recesión y devaluación venezolana en nuestra economía es un ejemplo típico. También debemos recordar el efecto de la devaluación brasileña sobre la economía argentina hace un par de años.



Si queremos "convergencia" con el primer mundo, el camino más rápido es un tratado de integración económica con América del Norte. Deberíamos aspirar a ser los siguientes en firmarlo después de Chile.
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