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| 2/2/2007 12:00:00 AM

El sector financiero en América Latina

El desarrollo del sector financiero en América Latina es inferior al de países con el mismo ingreso per cápita en Asia. Es necesario persistir en las reformas requeridas para cerrar la brecha*.

por Luis Fernando Andrade

Apesar de las reformas económicas adoptadas en América Latina en estos 15 años, sus sistemas financieros siguen pequeños con respecto al tamaño de su economía. La profundidad financiera en la región representa el 133% de su Producto Interno Bruto (PIB), comparado con 230% en promedio para los países en desarrollo de Asia, excluyendo China, Indonesia, Malasia, Filipinas, Corea del Sur y Tailandia.
 
Este 133% está compuesto por la suma de la capitalización bursátil de las empresas cotizadas en bolsa (46% del PIB), los bonos del gobierno (42% del PIB), los depósitos en el sistema bancario (32% del PIB) y los bonos del sector privado (14% del PIB).

El desarrollo del sistema varía de país a país y refleja el avance de las reformas y su ingreso per cápita. Chile, en el extremo positivo, tiene una penetración financiera del 230%, equivalente al promedio de los países asiáticos en vía de desarrollo. Venezuela, en el negativo, tiene una penetración financiera del 48%, similar a la de la mayoría de los países de África. Colombia, con 116%, está ligeramente por debajo del promedio de la región (ver gráfico).

El menor tamaño del sector financiero se evidencia en los menores depósitos en el sistema bancario, y el menor desarrollo de los mercados accionario y de bonos corporativos. Los activos de los bancos representan el 32% del PIB en América Latina frente al 75% en los países en desarrollo de Asia. La diferencia en la capitalización bursátil es del 46% del PIB frente al 78% del PIB, mientras que el mercado de bonos corporativos representa 14% del PIB en América Latina, y el 46% en los países en desarrollo de Asia.

La penetración financiera no es mucho menor en la región, porque los bonos del gobierno representan 42% del PIB, frente a 30% en los países en desarrollo de Asia. Esto no es para celebrar. La deuda del gobierno eleva las tasas de interés y compite por recursos con el sector privado. Una encuesta reciente del McKinsey Global Institute lo confirma. Empresas medianas y pequeñas de América Latina tienen que fondear su crecimiento con utilidades retenidas y crédito de proveedores. En América Latina, las pyme tienen menos acceso al crédito bancario, y poco acceso a recursos en la bolsa de valores.

Las principales causas para la baja penetración financiera en América Latina son la inestabilidad macroeconómica, la inflación y la inadecuada regulación del sector financiero.

Los dos primeros factores implican que los actores económicos pierdan confianza en la moneda local. Por tanto, aumentan sus ahorros en el exterior, en monedas estables. La tendencia en los últimos 4 años lo confirma. Al lograr la región, a partir de 2002, tasas de crecimiento económico entre el 4 y 5 % anual, con inflación decreciente de un dígito, se disparó la profundidad financiera. Los activos financieros en la región subieron de US$1,7 a US$3,0 millones de millones. Aún así, estamos a la mitad del nivel de los países asiáticos. Se necesitan varios años más de continuidad para generar la confianza en que la estabilidad es realmente sostenible.

También es clave mejorar la regulación financiera, de tal forma que se reduzcan los costos y se disminuyan los riesgos. Impuestos como el 4 x 1.000 y los requerimientos burocráticos elevan los costos. El mal funcionamiento del sistema jurídico aumenta los riesgos. En un país típico de América Latina recuperar un crédito demora 2 años y cuesta 20% del valor del crédito. En Corea demora menos de un año y la recuperación cuesta 5% del valor del crédito.

Hay que empujar el desarrollo del mercado accionario. Esa es el área en que estamos más rezagados, en especial en Colombia. Mientras que los mercados de valores en el resto del mundo se desarrollan a muy alta velocidad, en América Latina se encogen. Mientras que en América Latina había cerca de 1.400 empresas transadas en bolsa en 1995, para 2005 el número se había reducido a 1.300.

* Basado en "Fullfilling the Potential of Latin America's Financial Systems", de Luis Andrade, Diana Farell, Susan Lund, artículo a ser publicado en McKinsey Quarterly.
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