Opinión

  • | 2011/03/30 00:00

    El regreso de la inversión privada a los sectores de infraestructura

    Brasil, Chile y Perú están financiando con capital privado grandes proyectos de electricidad, autopistas y aeropuertos. Estas tendencias podrían extenderse a otros países.

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Los sectores de infraestructura han tenido transformaciones muy profundas desde la década de 1990, cuando se permitió la participación del sector privado en la provisión de diversos servicios públicos.

En 1990 carecían de servicio de electricidad 30% de los latinoamericanos y había apenas seis líneas de teléfonos por cada 100 habitantes. Actualmente, 93,4% de la población tiene electricidad y hay aproximadamente una línea telefónica per cápita, incluyendo teléfonos fijos y móviles.

No solo mejoraron las coberturas, también la calidad. Por ejemplo, los cortes de electricidad se redujeron en 40% y los daños en las líneas de teléfono fijas disminuyeron a solo una tercera parte de lo que eran a mediados de los noventa.

Todo esto se logró a pesar de la caída que tuvo la inversión total en infraestructura: mientras en la década del ochenta el país latinoamericano promedio invertía entre 3% y 4% del PIB, en las dos últimas décadas la inversión ha estado cerca al 2% del PIB. Inevitablemente, a pesar de las enormes ganancias de eficiencia que se consiguieron, los recortes de inversión pública llevaron a descuidar algunas áreas de la infraestructura, como transporte y saneamiento.

Según el Banco Mundial, los países latinoamericanos deberían dedicar entre 4% y 6% del PIB para conseguir, en 20 años, los estándares de infraestructura que habían alcanzado Corea o China hacia el año 2000. Este es un objetivo ambicioso pero realista, como lo demuestran algunos hechos recientes.

Por un lado, la inversión pública en infraestructura aumentó recientemente gracias a los paquetes de estímulo fiscal que se adoptaron en varios países para enfrentar la crisis financiera internacional. Estos paquetes incluyeron aumentos de inversión en el año 2009, equivalentes a 1,6% del PIB en Argentina, 1,3% en Perú y entre 0,4% y 0,8% en Brasil, Chile y México. Gracias a estos paquetes, la inversión en infraestructura en América Latina posiblemente se elevó, al menos temporalmente, a 3%-4% del PIB.

Por otro, también ha aumentado la inversión privada en proyectos de infraestructura. Brasil, el país más exitoso en movilizar capital privado para los sectores de infraestructura, consiguió compromisos de inversión privada por valor de US$39.200 millones en 2009, equivalentes a 2,5% del PIB. Perú y Chile, con compromisos equivalentes a 1,4% y 1% del PIB, respectivamente, también han sido relativamente exitosos.

Estas tendencias podrían extenderse a otros países y consolidarse en los próximos años, aprovechando el renovado interés de los inversionistas internacionales por América Latina y la relativa solidez fiscal de los países.

Para contar en forma estable con el sector privado hay que empezar por diseñar bien los marcos regulatorios y desarrollar la capacidad institucional para implementar las asociaciones entre el sector privado y el público. Por supuesto, la ingeniería es parte de un buen diseño. No menos importantes son también los aspectos jurídicos y financieros, de forma que los riesgos del proyecto estén asignados claramente entre el gobierno y el inversionista, según las respectivas capacidades para manejarlos, y que no haya necesidad de acudir a renegociaciones que suelen encarecer y atrasar los proyectos. Lo más esencial es que las reglas sean claras, predecibles y estables. Sin eso, es difícil mantener el interés del sector privado en condiciones que sean beneficiosas para los países.

Una mayor participación privada en los sectores de infraestructura no eximirá al gobierno de sus responsabilidades. Al contrario, le exigirá concentrarse más en lo que debe hacer: mantener un buen marco regulatorio y de financiamiento, y atender los objetivos sociales de cobertura y acceso a los servicios en condiciones subsidiadas para los pobres.

 

Conéctese a través de estos links para ver más estudios "Agua para la Vida: El impacto de la privatización del servicio de agua en la mortalidad infantil" o  "La inversión realizada por el sector privado en infraestructura  muestra un fuerte crecimiento en Latinoamérica"  

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