Opinión

  • | 1998/10/30 00:00

    El Proyecto Manhattan

    Los medios son intereses públicos y cuantas más opciones tenga el ciudadano en la mañana, mejor.

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Del Proyecto Manhattan se saben pocas cosas y aquellas que se saben, publicadas en La Nota Económica, hablaban más sobre el fracasado intento de compra de Semana que del proyecto mismo.



Si sale adelante, el Proyecto Manhattan no va a ser el instrumento para que Felipe López pase más tiempo en Nueva York. Al contrario, por lo menos al principio, quizás lo obligue a arremangarse más la camisa al lado del director de Semana, Isaac Lee, frente a los primeros embates de la nueva competencia.



Yo creo en el Proyecto Manhattan. Un equipo integrado por excelentes periodistas, como María Elvira Samper, Mauricio Vargas, Roberto Pombo y Ricardo Avila, bajo los auspicios de Gabo, resulta difícil de igualar y tiene que hacer una buena revista. Y una buena revista en un país en guerra, donde la visión crítica a veces es lo único que mantiene la columna vertebral de la sociedad colombiana, es siempre una necesidad.



A mí, por ejemplo, y lo digo a pesar de haber sufrido los embates de ese diario en el Gobierno, me pareció un desastre el fracaso de La Prensa. Formé parte del equipo que inició el diario en 1988 y el tiempo que estuve allí como editor político fue uno de los más divertidos y emocionantes de mi vida.



Fernando Garavito, Gustavo Zalamea, Ana María Escallón, Eduardo Arias, Augusto Calderón, Alvaro Vélez, Sonia López, Rafael Molano, Elisa Pastrana y el controvertido Juan Carlos Pastrana, entre tantos otros, integraron uno de los equipos periodísticos más ágiles de la época.



La muerte de un diario o de una revista es siempre una tragedia. Los medios son intereses públicos y cuantas más opciones tenga el ciudadano en la mañana para hacerse a instrumentos críticos en una realidad tan compleja como la nuestra, mejor. Semana no sólo es una buena revista: es indispensable. Y lo son Dinero, Cromos, La Nota, Cien Días y La Hoja de Medellín y, sin duda lo es la bella revista Número. Al igual que el Proyecto Manhattan.



Por eso creo que la nueva revista tiene que salir adelante. Aún en medio de esta crisis económica y aunque el precio de Cambio sea alto y haya quienes digan que vivimos en el año 28. Los inversionistas deberían aprender de Felipe López, quien perdió mucha plata durante muchos años y tiene hoy un imperio periodístico que difícilmente podrían comprar aún si lo quisieran.
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