Opinión

  • | 2004/01/23 00:00

    El peso económico de China

    Una economía demasiado importante para ser ignorada.

COMPARTIR

Por su crecimiento de 9,4% anual desde 1979, China está cambiando el mapa económico mundial. Ya es la sexta economía del mundo y, a ese ritmo, superará a Estados Unidos en tres o cuatro décadas. Pero si su producción se valora a precios internacionales ya es la segunda economía del mundo, y alcanzará a Estados Unidos en una década. Su importancia en el comercio mundial es aún mayor. China está más integrada al comercio que otros países, como India, Brasil o Estados Unidos. Mientras que en estos países las exportaciones e importaciones no representan más del 25% del PIB, en China la profundidad comercial es 50%. Y a pesar de que todavía es una economía controlada por el Estado, China es el mayor receptor de inversión extranjera directa del mundo.

En muchos aspectos, China se asemeja a los países en desarrollo. Con un ingreso per cápita por debajo de US$1.000 anuales, es más pobre que la mayoría de los países latinoamericanos y con un coeficiente Gini de 0,44 no es muy diferente a ellos. Pero en otras dimensiones, China parece una economía industrializada. El sector manufacturero representa más de la tercera parte de la economía, cuando lo típico en un país en desarrollo es 20% ó 25%. Las tasas de inversión y ahorro están más cerca del 40% del PIB que del 15% ó 20% que caracterizan, por ejemplo, a las economías latinoamericanas. Gran parte de esos ahorros se canalizan por medio de un sistema financiero gigantesco, que genera créditos por 120% del PIB, cinco o seis veces más que lo común en América Latina.

El rápido crecimiento de China podría parecer resultado de las altas tasas de ahorro, inversión y crédito. Pero es lo contrario: el crecimiento permite destinar cerca del 20% del PIB a inversiones en empresas estatales, en su mayoría, ineficientes e inviables en una economía de mercado. Para invertir, las empresas del Estado absorben el grueso del crédito disponible, que los bancos les conceden sin suficientes consideraciones de riesgo, pero que les pueden otorgar porque los depósitos bancarios crecen 15% por año. Por supuesto, este es el talón de Aquiles de la economía china.

El verdadero motor del crecimiento chino está en la continua reestructuración de la economía. Los sectores dinámicos son las industrias con inversión extranjera y las empresas de propiedad individual. La mano de obra desplazada de la agricultura y de las empresas estatales es asimilada en estos sectores donde la productividad laboral es diez veces mayor. Este proceso está lejos de agotarse. Hay 160 millones de trabajadores excedentes en los sectores ineficientes y en el próximo cuarto de siglo la población rural puede reducirse en 300 millones de personas. Al ritmo actual de crecimiento, China tendrá dentro de 25 años un ingreso per cápita la mitad del de Estados Unidos. Todo este tiempo disfrutará las ventajas de ser un asimilador de las tecnologías producidas por otros.

China crecerá en importancia. Está desplazando a las maquilas de México y Centroamérica de los mercados de exportación de confecciones, especialmente hacia Estados Unidos. También podría explicar la fuerte reducción que han tenido los flujos de inversión extranjera directa hacia América Latina. Pero Brasil, Argentina y Chile se están beneficiando de la creciente demanda china de productos agrícolas y materias primas industriales.

Pero el mayor riesgo de China para la economía mundial es financiero. El verdadero peso de China podría sentirse cuando se derrumbe su castillo de naipes crediticio, lo que acabaría con su crecimiento, originaría una depreciación del renminbi, o una liquidación masiva de bonos del Tesoro de Estados Unidos y otros papeles en que están invertidas sus cuantiosas reservas internacionales, o ambas cosas. Ello aumentaría la percepción de riesgo de China, y de las economías que compiten con ella. Todo esto sería caótico para el comercio mundial de bienes, capital y tecnología. Ojalá ese día no llegue nunca.



Nota: El autor está vinculado al BID, pero esta columna no compromete a esa institución.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?