Opinión

  • | 2009/06/12 00:00

    El nuevo reto de Muhammad Yunus

    El Premio Nobel de la Paz estuvo en Colombia y se encuentra empeñado en buscar un sistema de salud justo y decente para todos.

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El premio Nobel de la Paz del año 2006 anunció el 22 de abril de este año que dedicará una buena parte de sus esfuerzos personales y los de la organización que él dirige, el Grameen Bank, a tratar de implementar un sistema de salud sostenible que le ofrezca cobertura a la capa más pobre de la población.

A diferencia de los logros de Grameen Bank y Grameen Telecom, que buscan dar soluciones a problemas típicos del los países más lejanos al desarrollo, como son el otorgamiento de microcréditos a aquellas personas en Bangladesh a las cuales nadie les prestaría un dólar, o el ofrecer telecomunicaciones inalámbricas para sectores sociales y regiones donde no hay ningún tipo de servicio, el problema de la salud para las capas más pobres de la población está presente en Bangladesh, pero también es uno de los más grandes problemas en países como Estados Unidos.

El sistema de salud mundial hoy en día se presenta como un dilema aparentemente sin solución. Por un lado, los desarrollos tecnológicos y científicos se dan todos los días y en campos que difícilmente podríamos haber imaginado hace algunas décadas. Pero, por el otro, muchos de estos desarrollos son totalmente inaccesibles a la gran mayoría de la población.

En medio de este dilema, por supuesto, está el mercado de la salud, el cual tiene que ser rentable y, solo en la medida en que lo sea seguirá produciendo buenos y nuevos desarrollos. Sin embargo, ¿cómo hacer negocio con una vacuna? ¿Cómo justificar enriquecerse con la cura del AH1N1? O ¿cómo intermediar un tratamiento contra el cáncer?

No tengo la menor duda de que el mundo está realmente en mora de repensar este tema. De buscar la forma de ser equilibrados en términos de salud, de cobertura, de calidad, al tiempo que se mantengan buenos incentivos para que se sigan dando la investigación y desarrollo en la medicina.

No es concebible una sociedad en la cual la salud no llega en buenas condiciones a más del 50% de la población, aparentemente por razones eminentemente económicas. Algo muy grave está pasando y no parece que haya soluciones a la vista.

En economías como la norteamericana y la colombiana, casi la única forma de contar con una cobertura decente es contando con un sistema de medicina prepagada o de seguro médico. Los avances en los últimos años a través del sistema subsidiado parecen ser grandes, pero estamos lejanos de tener un sistema decente de salud. El caso estadounidense es probablemente aun más dramático, ya que allí los costos de la medicina y los medicamentos no están al alcance ni siquiera de los más ricos. El más barato de los antibióticos puede costar más de US$100, mientras una noche de cuidados intensivos supera tranquilamente los US$10.000. Allí los más ricos tienen cómo pagar los seguros y prepagadas pero un evento médico mayor pone a temblar las finanzas de cualquier familia.

La idea de Yunus, entonces, es la de tratar de diseñar un sistema, inicialmente para su país Bangladesh, pero que, como él mismo afirma, si es exitoso podría servir incluso en Estados Unidos.

La columna vertebral, todavía en fase de diseño, busca crear un sistema de medicina prepagada de muy bajo costo, que puedan costear las capas más pobres, que seguramente esté acompañado con algunos subsidios y con grandes esfuerzos por bajar costos en las prestaciones de servicios y materiales médicos. Tiene como ejemplo organizaciones indias que ofrecen cirugías de corazón abierto a menos de US$6.000, bypasses cardíacos por US$2.000 o cirugías de cataratas por US$25.

Sostiene el profesor Yunus que, contrario a las creencias generalizadas, la disposición al pago por la salud de los más pobres es muy alta. Dentro de sus capacidades y con costos razonables, si hay algo por lo que estamos dispuestos a pagar todos es por la salud. Esto incluso lo encuentra dignificante, ya que se pasaría de un sistema de caridad a uno de clientes con capacidades de exigir y pedir.

Lo más acertado, en mi opinión, del premio Nobel otorgado al profesor Yunus en 2006, es que haya sido el premio Nobel de la Paz. Un futuro sosegado y de desarrollo solo es concebible si se encuentran soluciones a los temas que le preocupan a él y a los cuales les dedica tantos esfuerzos.

Si Mohammad Yunus encuentra la respuesta a sus preocupaciones, y un modelo que funcione, no hay la menor duda de que el mundo será mejor.
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