Opinión

  • | 2010/07/09 00:00

    El modelo de participación público-privada de la era Santos

    El nuevo gobierno debería aprovechar el inmenso apoyo con que cuenta en el sector privado para involucrarlo en la construcción de un nuevo modelo de asociación.

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Las sociedades modernas requieren de nuevos esquemas de colaboración entre el sector público y el sector privado. Es el reconocimiento de que el Estado y el sector privado no son los elementos contrarios de una ecuación, sino los componentes de un modelo balanceado y equilibrado denominado Sociedad.

Una de las facetas que más caracteriza a un gobierno es la forma en que se relaciona con el sector privado. Hay todo tipo de ejemplos, muchos de ellos muy malos. En un extremo están los gobiernos propiedad del sector privado, con relaciones profundamente inadecuadas y en muchos casos corruptas, llenos de prebendas y favoritismos. Mientras en el otro extremo están lo gobiernos que lo desprecian y lo consideran su más endemoniado enemigo. Para ellos, cualquier cosa que implique iniciativa o propiedad privada puede ser motivo de persecución y ataque.

Entre esos dos extremos se encuentran infinidad de matices; los gobiernos que ignoran al sector privado, los que quieren darle participación pero sienten que en todo caso se trata de subordinados muy por debajo en la escala de poder político y social.

Ninguno de estos modelos es en realidad, no moderno, ni inteligente desde el punto de vista de una sociedad que pretende desarrollarse aceleradamente.

No tengo la menor duda de que nuestra sociedad se encuentra en construcción. Nos encontramos en un estado de adolescencia social en el cual cada parte está por encontrar su lugar. Somos un país que quiere ser distinto, que aspira a ser un mejor país. Por definición, una sociedad en vías de desarrollo pretende modificar su condición. Desde el punto de vista político, sociológico y económico este hecho pesa mucho, porque se trata de sociedades en transición, sociedades en construcción, sociedades en desarrollo.

Si uno hace una revisión exhaustiva de los programas de los ex candidatos no se encuentra ningún planteamiento sobre este tema, tampoco se trató en ninguno de los debates o entrevistas durante la campaña, con excepción de algunas referencias a la necesidad de "trabajar conjuntamente con el sector privado" en algún tema.

Por otro lado, la estructura actual del Estado prácticamente no reconoce al sector privado como una fuerza de la sociedad, y mucho menos una fuerza que puede jugar un papel importante en el desarrollo. Es fácil saber quién es el interlocutor de los campesinos, de los sindicatos, de los países vecinos, y lejanos, de ciudadanos, aun de los delincuentes, pero no hay ninguna referencia al sector privado como una fuerza viva de la sociedad. No hay nadie en el Estado que sea el encargado de ser el interlocutor del sector privado y de trabajar conjuntamente con él.

Parecería entonces prioritaria la definición de un modelo moderno en el cual el sector privado entiende y asume que la responsabilidad del desarrollo, especialmente del desarrollo social, no es solo responsabilidad del Estado. Un modelo en el cual se logre un esquema de trabajo conjunto, honesto y con objetivos comunes claros. Pero uno en el cual también el Estado cree las condiciones de diálogo, de interlocución y sobre todo de trabajo conjunto transparente que permita crear una verdadera "parcería" como dirían los Brasileros.

Las necesidades de trabajo conjunto deberían superar los campos tradicionales de las concesiones de infraestructura, servicios públicos o lobby comercial frente a otros países. Involucrando al sector privado en la discusión y ejecución de los planes futuros de temas como la protección al medio ambiente, el mejoramiento de la educación y la salud, la atención a desplazados, los proyectos de reinserción de desmovilizados y víctimas de la violencia, el incremento del turismo o la potencialización de la cultura como estrategia de desarrollo.

Si alguna ventaja tiene el gobierno Santos es el inmenso apoyo que tiene dentro del sector. Es esta la mejor oportunidad de construir el modelo moderno, colaborativo, generoso y creativo que necesita Colombia para acelerar la senda del desarrollo equilibrado.

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