Opinión

  • | 2007/02/16 00:00

    El modelo Empresa - Sociedad de Chávez

    ¿Qué está pensando el gobierno venezolano acerca del papel que debe jugar el sector privado en el futuro de su país?

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Ni el Estado más rico del mundo es capaz de encargarse de llevar a cabo todas las actividades productivas y de servicios que adelanta en buena parte el sector privado. Probablemente, esta no es la idea del presidente Chávez; sin embargo, la imagen que proyecta no es clara y, por el contrario, sí se ha encargado de ahuyentar a todo aquel que estaba pensando en ese país como el destino de sus nuevos proyectos, incluyendo a los mismos venezolanos.

Hoy, nadie sabe qué va a pasar en Venezuela, nadie conoce cuál es el papel que jugará el sector privado. Inicialmente se tuvo la impresión de que se trataba solo de controlar el sector petrolero. Luego, esta imagen se extendió a todo el sector energético. Hace pocos días se anunció que el sector de las telecomunicaciones, particularmente CANTV, estaba entre las empresas que el gobierno consideraba de importancia estratégica para el Estado y el pueblo venezolano.

Es una gran equivocación ahuyentar la inversión privada de un país. En el mejor de los casos significa condenar el desarrollo al exclusivo emprendimiento y, peor aún, a la exclusiva disponibilidad de recursos con que cuente el Estado y una cosa es la Venezuela de hoy con los precios del petróleo a US$50, y otra completamente distinta, si se alcanzan los niveles promedio de los últimos 10 o 20 años.

Incluso si se es optimista y se supone que solo se trata de unos cuantos sectores "vitales" para asegurar las coberturas democráticas que se alegan, no es inteligente romper de forma tan flagrante y generalizada las reglas del juego. El sector privado puede ser el mejor aliado de las sociedades en la búsqueda del desarrollo.

No es tampoco sensato simplemente amenazar al capital privado en la forma en que se ha hecho con los accionistas de la mayor compañía de telecomunicaciones CANTV o a las compañías petroleras que tuvieron que dar por terminados sus contratos cuando han sido pieza clave en el desarrollo de esa industria y en el descubrimiento de las reservas petroleras que tanto envalentonan al gobierno.

No hay sino dos alternativas: o se permite la presencia del sector privado en las actividades que no han sido amenazadas de nacionalización o el Estado se encargará de mover la totalidad del aparato productivo y de servicios. Nadie sabe cuál será el modelo.

¿Qué se le puede pedir a un sector privado que no sabe siquiera si tiene un espacio en la sociedad? ¿Cuáles serán las responsabilidades de ese sector privado frente a la sociedad? ¿Cómo se puede buscar un equilibrio empresa - sociedad cuando la primera tiene absoluta incertidumbre respecto de su viabilidad de mediano plazo?

No deben haber sido unos buenos meses para el sector privado en Venezuela, pero lo que es todavía peor, no deben haber sido unos buenos meses para la Responsabilidad Social Empresarial allí. ¿Qué interés tendrán las empresas de invertir en programas sociales? ¿En programas con las comunidades? ¿En la educación de los venezolanos del mañana, si no se sabe siquiera si hay un mañana para el sector privado.

Hasta versiones más radicales del socialismo reconocen las limitaciones del Estado para innovar, para crear alternativas, para optimizar los procesos y vemos en países como China cómo Occidente ha tenido un papel preponderante en la nueva dinamización de su economía.

Es de la mayor importancia que el presidente Chávez aclare cuál va a ser el papel que él espera que juegue el sector privado en Venezuela. Es importante que lo haga para que todos, incluyendo al Estado, a los empleados, a los inversionistas y más importante aún, a la sociedad civil, sepan qué se debe esperar para y del sector privado.

Hasta cuando esto suceda, hay que olvidarse de la posibilidad de contar con un empresariado responsable con derechos, pero también con obligaciones.

* Miembro Compartamos con Colombia
email: brucemacmaster@compartamos.org
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