Opinión

  • | 2008/08/15 00:00

    El lado positivo del alza del petróleo

    El incremento en el precio del crudo promueve el cambio de los patrones de generación y uso de energía requeridos para generar desarrollo sostenible.

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El patrón de desarrollo de la economía mundial tiene que cambiar. Los efectos del crecimiento económico en el medio ambiente son insostenibles. El calentamiento global causado por el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera puede tener consecuencias catastróficas. También lo pueden tener la contaminación de las aguas, la deforestación y las muchas otras formas en que afectamos el medio ambiente.

Infortunadamente, es difícil cambiar el comportamiento de miles de millones de personas y cientos de miles de empresas. Para lograrlo, se requieren líderes en los sectores gubernamentales, empresariales y sociales con la capacidad de convencer a las personas de la necesidad del cambio y de asumir las inversiones y costos. Claramente, entre más incierto sea el beneficio en el futuro, más difícil es convencer a la población de asumir costos en el presente. Más difícil aún si el sacrificio es individual y el beneficio es público.

El lado positivo de las alzas

En este contexto, es muy positivo que se haya disparado el precio del petróleo. Entre más alto esté, más claro es el beneficio individual de cambiar comportamientos e invertir en tecnologías "limpias" en el corto plazo.

Los bajos precios del petróleo han sido problemáticos para el medio ambiente por ser este un bien público y por el cortoplacismo del ser humano. Dos ejemplos del mercado estadounidense, el mayor emisor de dióxido de carbono, así lo ilustran: la industria automotriz y la generación eléctrica.

Cuando el precio del petróleo se disparó en los años 70, los consumidores se interesaron en autos de bajo consumo de gasolina. Esto benefició a los fabricantes de autos japoneses porque producían autos más pequeños. Por lo tanto, los fabricantes estadounidenses se vieron obligados a desarrollar carros más eficientes para mantenerse en el mercado. Sin embargo, en la medida en que los precios volvieron a caer en los 80s y los 90s, los fabricantes volvieron a concentrarse en lo que les gustaba a los consumidores: carros grandes con motores poderosos. Por eso, el consumo de gasolina nunca paró de crecer en Estados Unidos -subió de siete a nueve millones de barriles por día en las últimas tres décadas-.

En el Brasil se tomó una decisión diferente por razones estratégicas. Para evitar la dependencia del petróleo importado, el gobierno decidió subsidiar el desarrollo de los biocombustibles. Mientras el precio del petróleo estuvo bajo, en los 80s y los 90s, esta decisión fue muy criticada. Solo ahora que subieron los precios se reconocen los méritos del desarrollo de los biocombustibles en el Brasil.

El caso de la energía nuclear es un poco diferente. A raíz del accidente en una planta generadora localizada cerca de Philadelphia en 1979, la opinión pública se tornó muy crítica de esta energía por los riesgos que supone un escape de material radioactivo, como ocurrió en Chernobyl dos décadas más tarde. Reflejando el sentimiento popular, las autoridades decidieron suspender la construcción de nuevas plantas de energía nuclear.

Francia tomó una decisión diferente. Así como Brasil decidió invertir en biocombustibles, Francia invirtió en el desarrollo de la tecnología nuclear para reducir su dependencia del petróleo importado. Mientras Francia invertía en plantas nucleares, Estados Unidos construía plantas generadoras de energía con base en combustibles de origen fósil. Hoy en día, Francia genera casi toda la energía eléctrica del país con plantas nucleares. Mientras Estados Unidos depende del carbón, el gas y el petróleo para el 70% de su generación eléctrica.

Implicaciones.

Estos ejemplos ilustran la dificultad de cambiar los patrones de generación y uso de energía para proteger el medio ambiente. Estados Unidos se equivocó en ambos casos, porque persiguió la alternativa de bajo costo en el corto plazo. Brasil y Francia acertaron. Sin embargo, la razón que los llevó a tomar la decisión correcta no fue la protección del medio ambiente; fue la seguridad nacional.

Los altos precios del petróleo están generando condiciones para desarrollar un modelo de crecimiento económico sostenible. La mayoría de las tecnologías alternativas con gran potencial son financieramente viables si los precios del petróleo se sostienen por encima de US$50 por barril en el largo plazo. Ojalá los precios no caigan de nuevo por debajo de ese nivel. La tentación de volver a aumentar la dependencia en el petróleo por parte de los consumidores, las empresas y los gobiernos va a ser enorme. ?

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