El impulso que falta

| 6/22/2001 12:00:00 AM

El impulso que falta

Hay que impulsar la demanda interna y mejorar la seguridad. Ambas cosas podrían ir de la mano.

por Javier Fernández Riva

No hay que ser un mago para saber que las cifras financieras de las empresas en el 2000, que Dinero publica en este número, sugerirán una relación estrecha entre el vigor de las ventas y la mejora de los márgenes operacionales. Y que por esa razón los márgenes de la industria, que el año pasado lideró el crecimiento, aumentarán más que los de otros sectores. Y también que la mayor recuperación de los resultados operacionales se observará en las ramas exportadoras, cuyas ventas se dispararon. Una vez hecha dentro de las empresas la tarea de quemar toda la grasa superflua un aumento de las ventas obra maravillas en los resultados financieros.

Mirando al futuro la pregunta obvia es cómo lograr que esa virtuosa recuperación de las ventas se amplíe y cubra a los sectores no exportadores, cuyos indicadores siguen rezagados. Esto es, cómo impulsar la demanda interna. Si la excelente dinámica de las exportaciones fuera acompañada de una mayor demanda interna podríamos dejar atrás la preocupación por la supervivencia, que todavía ocupa el centro de la escena, y entrar en la etapa de superación, con un crecimiento decente, que todavía no se ve y ya casi nadie espera.



No pretendo reducir el problema económico a un asunto de demanda. Sería necio restarle importancia al problema de la subversión. El mismo día en que escribo estas notas los medios traen noticias terribles (voladura de trenes carboníferos, bombas urbanas) y hasta espeluznantes (como esa sobre la nueva práctica de la subversión de cercenar las ubres de las vacas de los hatos lecheros, y dejar que se desangren) que confirman el empeño de la guerrilla en adelantar su plan de extorsión masiva haciendo todo el daño posible y mostrando la mayor bestialidad, para amedrentar a quienes se resistan.



Tampoco subestimo la importancia de los problemas asociados con la obstrucción del crédito, a los que me he venido refiriendo desde hace rato. Pero ocurre que una respuesta adecuada a la pretensión de la guerrilla de arrodillar económicamente al país y un esfuerzo serio para corregir la obstrucción crediticia podrían hacer parte de un paquete coherente de revitalización de la demanda interna.



La provisión de adecuada liquidez y los exitosos esfuerzos del Gobierno para suavizar los vencimientos de la deuda interna han permitido mantener bajas las tasas de interés, y las tasas podrían bajar más si ello fuera necesario para impedir una revaluación del peso, que acabaría con el motor de las exportaciones. El plan oficial de pagar parte de su deuda flotante con contratistas y municipios también ayudará a vigorizar la demanda. Un aumento del gasto público en seguridad, orientado a enfrentar la agresión económica de las FARC (su llamada "ley 002") es el impulso que falta pues obraría maravillas sobre la demanda interna y sobre la confianza de los empresarios.
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