Opinión

  • | 1999/08/27 00:00

    El flagelo del desempleo

    La movilidad social se está perdiendo en Colombia por causa de la crisis.

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La cifra reciente del desempleo de casi el 20% de la fuerza de trabajo es una muy mala noticia. Esto quiere decir que uno de cada cinco colombianos en la fuerza de trabajo están buscando empleo activamente. Muchos otros ya han desistido de buscar empleo o están en actividades informales temporales, por lo cual el verdadero desempleo sería mucho más alto. Si bien el desempleo ha afectado todos los grupos de edad, éste ha sido aún más grave para las personas más jóvenes.



Aparte de los efectos nocivos sobre los ingresos y la capacidad de las familias para pagar sus cuotas de vivienda, su alimentación y otras necesidades básicas, el desempleo tiene otros efectos terriblemente nocivos y el más grave es que aumenta la delincuencia. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha encontrado que la gran reducción ocurrida en la delincuencia en ese país en los últimos años se ha debido en gran parte a la fuerte reducción en las tasas de desempleo, las que se encuentran actualmente en los niveles más bajos de los últimos treinta años.







El desempleo también afecta la movilidad social. De acuerdo con un estudio reciente sobre Colombia, existe un fuerte crecimiento de los ingresos de las personas empleadas a medida que crecen en edad y experiencia, especialmente en las personas jóvenes. Con datos de 1988 (cuando el desempleo era bajo) se encontró que la mitad de los trabajadores que estaban en los grupos de ingresos más bajos tenían entre 20 y 29 años, pero que muchos de éstos -más de la mitad- habían aumentado sus ingresos y ya no pertenecían a los grupos de ingresos más bajos, sólo pocos años más tarde. De hecho, los grupos de más bajos ingresos estaban compuestos por personas muy jóvenes que al crecer en edad y experiencia salían de esta situación. En otras palabras, los grupos de ingresos más bajos están compuestos por jóvenes en vez de por un grupo fijo de trabajadores de baja calificación atrapados en ocupaciones que pagan bajos salarios. Para esto, obviamente estos trabajadores deben estar empleados.



En la situación actual, mucha de esta movilidad social y de ingresos se estará perdiendo en Colombia. Por tanto, deben tomarse medidas agresivas para combatir el problema. Los remedios macroeconómicos necesarios toman tiempo en dar resultados. Las acciones microeconómicas, relativas a la reforma laboral y también necesarias, entrarán en un largo debate en el Congreso. Mientras tanto se requiere tomar medidas urgentes, tales como crear programas de empleo mínimo, implementados con éxito en otros países en condiciones similares, que se fundamentan en programas masivos de inversión en infraestructura, operados en forma descentralizada por departamentos y municipios con contratistas privados.
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