¿El final del susto?

| 5/26/2001 12:00:00 AM

¿El final del susto?

Los países latinoamericanos harían bien en mantener las políticas de austeridad monetaria y fiscal, y en cubrir sus necesidades de financiamiento futuro.

por Eduardo Lora

A pesar de algunas buenas noticias recientes, los problemas en la economía de Estados Unidos no han concluido. Ese país tuvo un crecimiento económico del 2% el primer trimestre del 2001, el doble de lo que habían previsto los analistas. Después de meses muy malos, la bolsa de Nueva York ha ganado algún terreno. Los consumidores, aunque se han mostrado más cautos, no han reducido sus niveles de gasto y ha habido señales de recuperación en unos pocos sectores. De esta manera, la fuerte reducción de las tasas de interés, gracias a la decidida intervención de la Reserva Federal, parece estar dando efecto.



¿El final del susto? ¿Puede respirar tranquila América Latina? Algunos creen que sí. Incluso en México, el peso ha tendido a apreciarse pues se han acelerado las entradas de capitales y las exportaciones de maquila hacia su socio del norte han mostrado un vigor renovado.



Aunque es muy temprano para saber si los temores de una desaceleración prolongada en Estados Unidos eran infundados, hay muy buenas razones para mantener la prudencia. El argumento central es que nada se ha ajustado aún lo suficiente como para creer que la economía está lista otra vez para empezar a crecer.



Es cierto que la bolsa tuvo una caída estrepitosa desde su pico de marzo del año pasado, pero incluso a los niveles actuales, las acciones están fuertemente sobrevaluadas. Las acciones continúan en niveles que sobrestiman en forma grotesca las posibilidades de ganancias de las empresas. A su vez, las empresas que se endeudaron en exceso, como resultado del auge, tan solo han hecho recortes menores en sus gastos de inversión fija (aunque se cree que la mayoría ya corrigió los excesos de inventarios). Los despidos de personal en algunas grandes empresas ya han sido brutales: en abril se perdieron 223.000 empleos, y los próximos meses pueden ser peores. Sin embargo, los consumidores no han empezado a reducir sus niveles de gasto, y aún siguen montados en una montaña de deudas. Como resultado de todo esto, el déficit externo de Estados Unidos sigue en niveles récord.



Por tanto, es posible que lo peor no haya llegado todavía, con el agravante de que la Reserva Federal ya ha quemado unos cuantos cartuchos. La bolsa puede llevarse una gran sorpresa más adelante si llegara a ocurrir un desinfle adicional de las acciones que no pudiera ser contrarrestado con más reducciones de la tasa de interés.



Puesto que los riesgos no han desaparecido, los países latinoamericanos harían bien en mantener las políticas de austeridad monetaria y fiscal y en cubrir lo mejor posible sus necesidades de financiamiento futuro. La difícil situación de Argentina ya ha dañado bastante el buen escenario que se tenía a comienzos de año, pero las cosas podrían ponerse más complicadas.
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