Opinión

  • | 2009/11/27 12:00

    El fin de los mercados emergentes

    Los inversionistas deberían invertir más en estos mercados, si no quieren perder las oportunidades de buenos retornos en el largo plazo.

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El pasado mes de septiembre se reunió en Filadelfia el Grupo del G-20, representado por los Ministros de Economía y presidentes de los bancos centrales de los principales países a nivel mundial. Es un cambio que refleja claramente cómo ha cambiado el mundo en la última década frente al llamado G-8 que incluía a las economías industrializadas tradicionales. De los 20 miembros del nuevo grupo, once corresponden a países calificados como economías emergentes.

Tradicionalmente, cuando se planificaban portafolios de inversión globales se distribuían los activos entre los Estados Unidos, Europa Occidental, Japón y "mercados emergentes", dando a estos últimos un peso muy reducido. A principios de los 90, representaban tan solo un 2% del índice MSCI Global, que era el comparable (benchmark), de referencia para los inversionistas institucionales. En 2009 representan en el mismo un 12%, si bien, creo que hay un error importante en dicha ponderación que puede llevar a mucha gente a perder oportunidades de inversión en el futuro.

En la consideración de mercados emergentes se tenían en cuenta una serie de variables que han cambiado mucho los últimos años. Entre las mismas estaban el tamaño de sus economías, la liquidez y transparencia de sus mercados financieros, la calidad de su gobierno corporativo y por último, la seriedad de sus reguladores. Si tenemos en cuenta estas características, nos encontramos, que una gran parte de dichos países han superado claramente los parámetros del pasado, y se encuentran hoy en día entre las principales economías del mundo. No incluyo únicamente las cuatro economías de los calificados por Goldman Sachs como Bric (Brasil, Rusia, India y China), sino también, Indonesia, Corea del Sur, Colombia y otros que han crecido considerablemente en los últimos 20 años. Si se considerase en el índice el tamaño de las economías emergentes (PIB), el 21% del mismo debería estar invertido en ellos. Pero si la variable a comparar fuese el poder real de compra (PPP, Purchasing Power Parity), su peso llegaría al 50%.

Gracias a la globalización de los mercados, las compañías de países emergentes que han decidido cotizar en las bolsas internacionales, como la de Nueva York o Londres, han tenido que cumplir con los sistemas contables internacionales y someterse al escrutinio trimestral de los analistas. Todo ello ha hecho que los códigos de buenas prácticas se hayan trasladado a estos mercados y la transparencia haya mejorado en forma considerable.

Adicionalmente, hay que destacar que los grandes escándalos financieros en los últimos tiempos se han llevado a cabo en Estados Unidos y Europa, y no tanto en los países en vías de desarrollo, como fueron los casos de Enron, Worldcome y más recientemente el fraude masivo de Madoff.

Las grandes oportunidades de crecimiento a nivel mundial siguen estando en los, mal llamados, mercados emergentes, donde una parte muy importante de sus poblaciones han pasado de la extrema pobreza a ser incipientes consumidores de bienes y servicios. Esto último ha hecho que sus economías, prácticamente, no hayan sufrido la crisis internacional de los dos últimos años, sino que estén mucho más preparados para el futuro, al estar creando un mercado interno que les hace mucho menos vulnerables a la demanda exterior.

Es por todo ello que seguimos pensando que los inversionistas deberían tener un peso muy superior de sus inversiones en estos mercados, si no quieren perder las oportunidades de buenos retornos en el largo plazo. Además, el ser productores de materias primas les va ayudar a beneficiarse de la demanda de las mismas por parte de los grandes consumidores tanto actuales como futuros.

Si bien, como he comentado en estas mismas páginas en mis últimas columnas, en este momento la recuperación de las bolsas ha sido excesiva y seguimos esperando un recorte en las mismas en el corto plazo, hay que ver datos mucho más sólidos de las economías desarrolladas antes de poder afirmar que la recesión ha terminado. Pero en el momento que lo hagan, y se vuelva a entrar en una etapa alcista, habrá que tener posiciones importantes en todos estos países y comenzar a invertir en los mercados "frontera", como en Asia Central o en África Occidental, que están experimentando lo que los Bric hicieron los últimos 20 años.

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