Opinión

  • | 2010/02/19 00:00

    El Festival Internacional de Música de Cartagena cuatro versiones después

    Un ejemplo de cómo el sector privado puede echar a andar proyectos con gran impacto sobre lo público

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En febrero del año 2007 registrábamos en esta columna la culminación del primer festival internacional de música de Cartagena. En ese momento la gran pregunta era cuál podía ser el efecto de un festival de esta naturaleza sobre la ciudad y el país. Si se iba a tratar simplemente de una buena muestra artística, lo que por sí solo hubiera significado un gran logro, o si en realidad su impacto iba a trascender lo musical.

Hoy, cuatro festivales después, podemos decir que el Festival ha superado el cálculo y la imaginación más optimistas. No solo se ha convertido en uno de los eventos musicales más importantes del continente, sino que ha sido el ejemplo más contundente de cómo el arte puede ser vehículo de desarrollo social, de inclusión, de bienestar y de impulso a la actividad económica.

A veces las cifras son más vehementes que muchas palabras, este puede ser el caso. A la fecha se han realizado 108 conciertos, un tercio de ellos han sido conciertos públicos de entrada libre y gratis, se estima que más de 82.000 personas han asistido a estos conciertos, y es incontable la audiencia que los ha disfrutado a través de la televisión pública, la televisión internacional o la red de emisoras de radio universitarias.

Musicalmente nos han visitado intérpretes de talla mundial. Algo nunca visto en Colombia, poder contar con una de las orquestas de cámara más importantes de Londres y de Montreal al tiempo con la chelista más reconocida en el mundo, considerada la heredera del espacio que dejó la británica Jacqueline du Pré hace más de 20 años.

Pianistas, violinistas, clarinetistas del más alto nivel nos han visitado, han tocado para miles de personas y, quizás más importante aún, han enseñado a nuestros jóvenes y niños. El programa académico desarrollado por la Fundación Victor Salvi como columna vertebral del Festival no es muy conocido, pero sin duda constituye el mayor legado para nuestros jóvenes talentos. Más de 700 horas de clases dadas por algunos de los mejores músicos del mundo, han sido recibidas por más de 900 jóvenes músicos colombianos, además de 140 horas de clases sobre luthería, propiciando la creación de nuevos y bellos oficios.

Durante los días del Festival, Cartagena se convierte al mismo tiempo en una gran sala de conciertos y en una gigantesca aula musical. Jóvenes y profesores de todo el país llegan allí, y junto con los músicos y los extranjeros y locales amantes de la música hacen parte de una gran fiesta cultural.

Internacionalmente, el Festival gana prestigio año a año. El año pasado fue declarado como uno de los más "encantadores festivales de música clásica en el mundo" acompañado por los festivales de ciudades como Praga y Roma. Este prestigio ha venido acompañado por la creciente visita de turistas extranjeros amantes de la música que encuentran en Cartagena el refugio perfecto para una época llena de nieve en el hemisferio norte y huérfana de eventos artísticos en las primeras semanas del año. Basta con hacer una búsqueda del Festival en Google para darse cuenta lo que el mundo piensa del mismo

Al igual que todos los festivales artísticos importantes en el mundo, el Festival de Cartagena obtiene de la venta de boletas algo menos de un 10% de sus costos de realización. El resto lo ha aportado hasta ahora la Fundación Salvi y algunas empresas del sector privado que han entendido cómo estos eventos son fuente de publicidad, pero sobre todo de estrategias efectivas de responsabilidad social.

Claro está que el efecto social es tan grande para la ciudad y el país que bien valdría la pena que el Estado y el Distrito evaluaran el beneficio que produce un evento de esta naturaleza y decidieran, al igual que el sector privado, apoyar económicamente la realización de este tipo de eventos. Es cuestión de estrategia social, de estrategia turística y de estrategia cultural.

Gracias al Festival, Colombia y Cartagena se han dado a conocer al mundo por temas amables e importantes culturalmente. Al mismo tiempo, la ciudad cuenta con miles de visitantes nuevos, 82.000 personas asisten a los conciertos, 400 jóvenes reciben clases de alto nivel, hoteles, restaurantes y almacenes aumentan sus ventas y Cartagena se convierte en la Meca de la música clásica por unos días.

Es momento de invitar al gobierno nacional a que haga parte de este exitoso proyecto, que solo será posible en el largo plazo si el sector privado y el sector público aúnan esfuerzos y deciden que el Festival es algo que queremos "para siempre" en Colombia.

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