Opinión

  • | 2005/09/16 00:00

    El Dorado

    La actualidad económica colombiana está empedrada de verdaderas "joyas".

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El otro día escuché por casualidad a Pangloss explicándole a Cándido que volvió a encontrar ese país de ensueño, empedrado de joyas, en que una vez vivieron una temporada. Y lo encontró precisamente aquí, en Colombia. Una de las joyas más preciosas, dijo, es que, contra lo que aseguraban los pesimistas, los colombianos le demostraron al mundo que se puede exportar más y más precisamente cuando el dólar vale menos y menos. Dieron con una solución que no se le había ocurrido a nadie, ni siquiera a los chinos: "elevar la productividad".

Para más gracia lo hicieron sin siquiera tener que arreglar su tradicional desorden público ni mejorar su infraestructura. "Cójame ese trompo en l'uña", oí que dijo Pangloss. Me temo que el filósofo optimista se contagió de la afición a los decires populares cuando fue huésped permanente, en los últimos tres años, de un mandatario sudamericano.

Otra joya de concurso, de esas que en Eldorado se usan como adoquines, es la piedra filosofal, la que hace posible la alquimia suprema de transmutar todo en oro. La que, durante décadas, buscó sin suerte Paracelso, sin imaginar que estuviera en El Ralito, digo en Eldorado. Ya se sabía de su capacidad de transmutar polvo en oro pero, hace unos días, la periodista Laura Charry, de El Tiempo, escribió sobre otro proceso, para transmutar tornillos en oro. El único requisito parece ser haber exportado previamente ese mismo peso en oro, y la operación se puede hacer una y otra vez pues, como sabemos, el oro jamás se corrompe ni degrada. Ese sí es mérito, anotó Pangloss, no el de esos cansones exportadores de cosas tan mundanas como confecciones y bolsas de cuero, que hace meses vienen fastidiando y diciendo que ya casi no pueden.

Hay, también, contó el filósofo, una gema singular, que actúa como una especie de imán pero, en vez de atraer hierro como los imanes comunes, atrae dinero, y eso a miles de kilómetros de distancia. El dinero de todo el mundo llega zumbando al país como las abejas al panal. Parece ser que esa joya se conoce con el horrible nombre de "diferencial de intereses", pues los economistas de Eldorado no tienen, para bautizar las cosas, más gusto que los del resto del mundo. Su uso logró atraer el mes pasado al país más de US$1.000 millones. Nada, ni siquiera la alquimia de El Ralito, que es deslumbrante pero laboriosa, puede ganarle a eso.

En ese país de maravillas, añadió Pangloss, el gobierno hace lo que puede por no quedarse atrás de sus súbditos. "He encontrado en los archivos oficiales pruebas de que la Tesorería de Eldorado trajo en los primeros ocho meses de este año, US$1.700 millones, aunque nadie sabe para qué. Casi parece que lo hizo sin querer. Como si los dólares se le hubieran pegado a los zapatos, como a los caminantes puede pegárseles caca de perros".

Aunque todo eso suene fascinante, le dijo Pangloss al ya aburrido Cándido, que no buscaba sino irse a dormir de una vez con su apreciada pero depreciada Cunégonde, lo más sorprendente de este nuevo Eldorado no es la capacidad para transmutar polvo y tornillos en oro, ni para atraer el dinero del resto del mundo, sino el poder único del Banco Central de Eldorado de transformar todas esas cosas de valor tan relativo, que hoy inundan el país, como plata, oro y dólares, en pesos. "Pesos, imagínate, la moneda nacional que el mundo entero quiere, como depósito de valor, según han explicado los funcionarios del reino". Sin ir más lejos el mes pasado el BCE logró transformar de esa manera "emitir" -le dicen por esas tierras- más de $2 billones.

Esa creación de moneda nacional está impulsando una gran demanda y lo que llaman "burbuja" de activos. El Índice General de la Bolsa de Eldorado, IGBE va disparado incluso cuando se mide en pesos, ni se diga cuando se mide en las monedas del resto del mundo. Algunos economistas rezongan, y advierten que los pesos, por valiosos que sean, no pueden satisfacer todas las necesidades. Que si las cosas siguen así los precios podrían volver a subir, como en un pasado tenebroso que ya no recuerdan ni en el Consejo de Ancianos. Pero el "establecimiento" de Eldorado está lleno de optimismo. Al fin y al cabo los economistas del BCE ya demostraron que, no importa cuántos pesos se emitan, una inflación superior a 5,5% tiene probabilidad nula.

Como ves, arrulló Pangloss, al ya dormido Cándido, este sigue siendo el mejor de los mundos posibles.
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