El dólar no debe depender de "Tirofijo"

| 11/24/2000 12:00:00 AM

El dólar no debe depender de "Tirofijo"

Hay un riesgo de que, por preciosismos académicos de la Junta, el dólar se abarate demasiado si la guerrilla no logra tirarse las exportaciones petroleras.

por Javier Fernandez Riva

La eliminación hace 14 meses del sistema de represión cambiaria conocido como "la banda" fue un gran avance institucional. A partir de ese momento, la tasa de interés dejó de ser rehén de un precio del dólar, y la liberación no trajo ninguno de los desastres augurados por la sabiduría convencional local. Ni el dólar se disparó ni la inflación se desbordó, ni quienes tenían deuda externa se quebraron.



Hoy el panorama cambiario es bien distinto del que se vivió en la agonía de la banda. Sobran los dólares y, según proyecciones oficiales, seguirán sobrando hasta el punto que en el 2001 las reservas internacionales aumentarán más de US$900 millones. En otras palabras, los técnicos del gobierno creen que el próximo año la oferta de dólares excederá la demanda del mercado en ese monto, y será complementada con compras del Banco de la República. Pero nada obliga al Emisor a comprar dólares, y mucho menos esa suma. Si las citadas proyecciones se cumplen y el Emisor no compra lo suficiente el exceso de oferta haría caer su precio. Como quien dice, lo que venimos viendo desde octubre, pero durante todo un año.



Que no cunda el pánico. No creo que los escenarios de una gran acumulación de reservas en el 2001 o de un desplome del dólar sean los más probables. El próximo año la guerrilla se empleará a fondo en dañar la economía, con la esperanza de poner al gobierno contra la pared e inducirlo a suspender la aplicación del Plan Colombia. Las voladuras del oleoducto, de depósitos de combustible, de torres de energía eléctrica y de puentes serán más numerosas que nunca. La perturbación a las exportaciones, y el redoblado temor de los inversionistas seguramente se encargarán de que haya menos dólares que los previstos por el Gobierno. En mis proyecciones de balanza de pagos, que ya incorporan ese efecto, quedamos ras con ras, de manera que el tipo de cambio real se sostiene en el 2001 sin mayores compras por parte del Banco de la República.



Pero la proyección oficial no puede descartarse. Quien quita. De pronto la Fuerza Pública muestra alguna capacidad de prevención de atentados terroristas. O el Gobierno cede ante la guerrilla todavía más rápido que de costumbre. En el último caso el Plan Colombia queda indefinidamente en el limbo y, en contraprestación, el terrorismo de la subversión regresa "a sus justas proporciones". Business as usual. ¿Cuál es el curso probable del dólar si se cumplen las proyecciones oficiales de superávit de la balanza de pagos?



Si el exceso de dólares fuera a manejarse en el 2001 mediante acumulación de reservas por parte del Banco de la República, como se contempla en la proyección citada, no me preocuparía en absoluto. La emisión para comprar dólares no solo fortalecería la posición cambiaria del país sino que aseguraría una liquidez abundante en pesos. Sería algo similar, pero mejor, a lo que nos pasó hace un año cuando, por cuenta del bendito "Y2K", la Junta aceptó emitir por encima de sus metas y precipitó, por error, una baja de las tasas de interés que salvó la economía.



Pero que unos funcionarios, después de moler sus cifras, hayan concluido que habrá exceso de dólares, y supuesto que el Banco de la República comprará ese exceso, no significa que vaya a hacerlo. La tesis semioficial del Emisor es que las reservas internacionales ya alcanzaron un nivel adecuado, que aumentarlas sería ineficiente y que la eventual emisión para adquirir divisas induciría una inconveniente expansión monetaria.



El nivel adecuado de las reservas internacionales es discutible. Hace quince meses los mismos técnicos del Banco de la República que hoy afirman que sobran reservas aseguraban que el tipo de cambio real de ese momento, muy inferior al actual, era adecuado. Eso, que hoy suena ridículo, se explica por el supuesto de que este país podría financiar en forma indefinida un déficit corriente de más de US$3.000 millones por año. Pero, como se sabe, una vez Colombia perdió su aura de economía bien manejada, el "déficit sostenible" se encogió mucho.



Sin embargo, lo que más me preocupa no es la resistencia de la Junta a elevar el nivel de las reservas internacionales, sino la posición de varios altos funcionarios y directores de que hay ciertas "reglas de funcionamiento de un sistema de flotación cambiaria", que excluyen la posibilidad de que el banco central juegue un papel decisivo en la orientación del mercado cambiario.



Me imagino la exasperación de los técnicos del Emisor. Ese Fernández además de insoportable es inconsistente. Cuando teníamos banda pedía cambio flexible y ahora que tenemos flotación pide que el Banco oriente el mercado. Debería darle pena.



Pues no, no me da pena. Este no es un concurso sobre quiénes siguen mejor las reglas de un modelo teórico. En los 90 la Junta cometió un tremendo error al permitir la sobrevaluación del peso. Debido al déficit acumulado de la balanza de pagos hoy estamos pagando un ojo de la cara por los créditos externos y soportamos la vergüenza y el costo de tener que comprar un aval del Banco Mundial para que nos presten unos cuantos dólares. Sería imperdonable que, estando tan fresca esa experiencia, ahora se volviera a permitir otra revaluación del peso por purismo sobre las supuestas "reglas de la flotación".



¿Y cómo puede el Banco de la República evitar que el peso se revalúe si la guerrilla no tiene pleno éxito en su intento de dañar las exportaciones y aterrorizar todavía más los capitales? De tres maneras. Manteniendo muy bajas tasas de interés locales, lo que desestimulará entradas de capitales de corto plazo. Imponiendo restricciones a las entradas puramente especulativas. Y, sobre todo, apoyando el crecimiento y, por esa vía, un aumento sano de la demanda de importaciones.



¿Será necesario entrar, también, en los detalles sobre cómo lograr lo último?
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