Marc A. Silverman

| 12/7/2001 12:00:00 AM

El dinero no lo es todo

Sería maravilloso que el dinero resolviera los conflictos de los negocios familiares, pero sencillamente no llega al corazón del problema.

por Marc A. Silverman

En un reciente Consejo de Empresa Familiar, diversos miembros de la familia conversaron acerca de si el dinero realmente resuelve los conflictos de las empresas familiares. Sentados, alrededor de la mesa, rápidamente estuvieron de acuerdo, en particular los miembros de mayor edad, en que "los conflictos familiares son realmente severos cuando los negocios no marchan bien, y pocas veces se tienen problemas en la familia cuando el dinero fluye bien".



Pero, ¿es esto realmente cierto? ¿El dinero soluciona o reduce las emociones conflictivas que presenta la mayoría de los miembros familiares? ¿En particular, si los sentimientos de envidia e inequidad, y las presiones y necesidades financieras aumentan? Un miembro familiar se lamentó: "cada vez que hablo sobre un problema con mi padre, él siempre responde preguntándome cuánta plata necesito".



Quizás el dinero sirve de ungüento temporal para aliviar las heridas relacionadas con los celos y las inequidades. Más grave aún, a veces, sirve como lo hace una droga analgésica, que detiene temporalmente el malestar pero en realidad oculta el "problema", haciendo entonces más difícil el proceso de sanación.



¿La mayoría de los conflictos de negocios familiares tiene relación con el dinero? La respuesta es "no". La mayoría de los conflictos de los negocios de familia se relaciona con el amor y con la forma en que se enfrentan las difíciles tareas del desarrollo de la vida, como el envejecimiento o la jubilación. En realidad, sabemos muy poco sobre cómo separar las necesidades del negocio de las de la familia. Tampoco sabemos cómo crear equipo entre los hermanos y las diferentes generaciones.



La gran mayoría de los negocios familiares es manejada por el patriarca o la matriarca, de manera similar a como guían sus familias. Ellos se ven a sí mismos como los responsables del bienestar de sus hijos y simultáneamente son mediadores de las presiones y expectativas conflictivas creadas por ellos mismos, en sus cónyuges, en sus hijos y en su cultura. Ante las necesidades que entran en conflicto, ellos ordenan sus prioridades y asignan fondos para el desarrollo de los negocios y para sus hogares, es decir, organizan según su criterio, fondos para la universidad, para el matrimonio y para atender las necesidades relacionadas con los estilos de vida de sus hijos y nietos. Tristemente, en la mente del patriarca o la matriarca, la infelicidad de los niños se convierte en la pregunta: "¿cómo puedo ayudarlos financieramente?".



Desde luego, hay numerosas necesidades financieras reales relacionadas con la universidad, los nietos y el estilo de vida, que generan la pregunta: ¿cómo pueden los padres ayudar mejor a sus hijos adultos? La respuesta, desde luego, depende tanto de las relaciones específicas como del carácter individual de cada hijo. Cabe esperar que los padres ayuden también a sus hijos adultos a enfrentar sus necesidades de desarrollo personal, ya sea a aprender a ahorrar o a dar, o enseñándoles cómo tomar decisiones financieras acertadas. El padre eficiente y líder de negocios debe encontrar un equilibrio que le permita salir de los extremos entre el control excesivo y la carencia de dirección o asistencia.



Miguel está casado, tiene 45 años, 2 hijos y problemas para pagar sus cuentas. Cuenta con un historial de gastar mucho. A los ojos de sus padres, él tiene un estilo de vida demasiado suntuoso. El hijo menor de Miguel tiene problemas en el colegio y Miguel y su esposa quieren enviarlo a un colegio privado, pero no pueden costearlo. Al finalizar una reunión de negocios con un cliente, Miguel se dirige a su padre y dice: "Ahora que tenemos esta cuenta, quisiera que discutiéramos un aumento. Como sabes, mi hijo menor tiene problemas en el colegio y no podemos pagarle el tipo de colegio privado que necesita".



¿El dinero solucionará el problema? ¿Cuál es el problema? ¿El problema es la necesidad de plata de Miguel? ¿Será que Miguel la gasta irresponsablemente? ¿Será que está mal remunerado? ¿El problema es que su padre le da dinero cada vez que Miguel lo necesita, independientemente de las realidades del negocio? ¿Esto se relaciona con los negocios, o es una petición de carácter familiar?



Este es el problema clásico de los negocios familiares.



Es claro que el padre quiere lo mejor para sus nietos y sabe que Miguel no puede costearlo. Si le "da" a Miguel los fondos para el colegio de los niños puede estar reforzándole la creencia de que no necesita aprender a manejar su dinero. Si se niega, se arriesga a que Miguel, su esposa y, probablemente, su propia esposa le recriminen la decisión y se distancien de él. Sería maravilloso que el dinero resolviera los conflictos de los negocios familiares, pero sencillamente no llega al corazón del problema.



Si el hijo decide vivir más allá de sus propios medios, la pregunta acertada es: ¿por qué? ¿Por qué un individuo razonablemente sano decide vivir su vida de tal manera que no puede pagar sus gastos o depende de las finanzas de sus padres? Si el hijo está mal remunerado (de acuerdo con el mercado y las realidades del negocio), el porqué es nuevamente la pregunta adecuada. ¿Por qué está mal remunerado el trabajo del hijo y por qué le paga mal el padre a su hijo? Y aún más importante: ¿pueden ellos hablar razonablemente acerca de este tema?



¿Cómo pueden padre e hijo separar la familia de los temas de negocios para asegurar la integridad y felicidad tanto de la familia como de las relaciones comerciales? Al ser una familia, muchos abuelos consideran como un gran honor poder proveerles a sus nietos una educación privada, un regalo hermoso. Sin embargo, esto no debería confundirse con los negocios y los salarios. El salario debe pagarse de acuerdo con el valor del mercado. Los bonos deberían concederse de acuerdo con el desempeño individual y el éxito del negocio. El amor de los padres siempre debe estar presente y no debe confundirse con el éxito del negocio. Vivir por nuestros propios medios es una cuestión de responsabilidad personal e inteligencia emocional.



¿El dinero resuelve este aspecto de los negocios familiares? En el mejor de los casos, lo hace de manera temporal y en el peor puede introducir más distancias y menor comunicación efectiva. En este caso, la esperanza es que el padre o el hijo puedan usar este momento para abrir una puerta entre ellos y dialogar de manera profunda acerca de los aspectos que subyacen en el requerimiento del hijo, y así puedan separar claramente las realidades de la familia de las del negocio.
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