Opinión

  • | 2005/08/19 00:00

    El desafÍo microeconómico

    La estabilidad macroeconómica es necesaria pero no suficiente para acelerar el crecimiento económico del país.

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El país ha logrado importantes avances en aspectos claves de la macroeconomía en los últimos 15 años. Algunos ejemplos:

1. La inflación ha caído a niveles del 4 a 5% anual.

2. La tasa de cambio se ha estabilizado, en un mercado de flotación libre.

3. Se ha desarrollado un mercado interno de capitales a largo plazo, con rendimientos mínimos históricos del orden del 10% anual en TES a 10 años.

4. El premio en el costo de la deuda externa colombiana en relación con la deuda estadounidense ha caído por debajo de los 400 puntos básicos.

Aunque todavía hay desafíos importantes, como la reducción del déficit del gobierno central, puede decirse con tranquilidad que el país ha hecho gran parte de la tarea en el ámbito macroeconómico.

¿Por qué la economía no crece más rápido? Con el crecimiento actual del 2% anual en el PIB per cápita, necesitaremos dos siglos para llegar al nivel de bienestar que hoy tienen Estados Unidos y Europa.



El desafío microeconómico

Sin duda, gran parte de la respuesta está en la mejora de las condiciones de seguridad. Sin seguridad se reduce la inversión privada, la cual es necesaria para el crecimiento económico. Prueba de esto es la mejora reciente en los niveles de inversión. Sin embargo, aún tenemos niveles de inversión muy inferiores al 25% del PIB requerido para lograr un crecimiento económico del 6 al 8% anual.

Para crecer más rápido no solo necesitamos tener un ambiente de seguridad aceptable, sino también elevar la productividad de la mayoría de nuestras empresas e instituciones. Al final del día, la suma de la productividad de un grupo de empresas e instituciones nos da la productividad de un sector, y la suma de la productividad de los sectores nos da la productividad del país. La productividad actual del país es muy baja. Por esa razón, tenemos una economía que apenas produce US$2.500 per cápita.

El desafío microeconómico consiste en elevar la productividad de cada empresa y, por tanto, de cada sector de la economía. Infortunadamente, la estabilidad macroeconómica es necesaria pero no suficiente para alcanzar este objetivo.

Cómo enfrentar el desafío

En su libro The Power of Productivity, William Lewis da un argumento muy persuasivo sobre la necesidad de políticas sectoriales en la productividad de los países. Su estudio se basa en 12 años de investigación de las mayores economías del mundo, sector por sector, como líder del McKinsey Global Institute.

Lewis explica por qué Japón no pudo superar a Estados Unidos en ingreso per cápita, a pesar de su mayor productividad en sectores clave como la fabricación de vehículos y productos electrónicos para uso doméstico. Japón tiene baja productividad en servicios, construcción y alimentos. Es interesante que estos sectores sean los más representativos en el valor agregado de una economía moderna. La falla de Japón es el exceso de regulación y la protección a empresas poco productivas en estos sectores.

Aunque Lewis no analizó el caso de Colombia, sí estudió economías en vía de desarrollo, como Brasil, India y Rusia, lo cual permite, por analogía, identificar algunas oportunidades en el caso colombiano:

1. La tolerancia a la evasión de impuestos en el comercio, uno de los mayores sectores de la economía, sacrifica el crecimiento de cadenas productivas, que sí los pagan. Así se beneficia a establecimientos de baja productividad, cuya ventaja competitiva es no pagarlos.

2. La burocracia y la ineficiencia de los procesos jurídicos encarece la financiación de vivienda. Con tasas de financiación más bajas se dispararía el sector. Pero estas no caen por la falta de seguridad que ofrece una garantía hipotecaria. Un proceso jurídico en Colombia es costoso y puede tardar de 3 a 5 años, mientras en países con bajos costos de financiación de vivienda se resuelven en menos de 6 meses.

3. Los monopolios departamentales sobre la producción del aguardiente y el ron limitan la inversión privada en un sector con gran potencial de desarrollo y exportación. Los casos de Venezuela y México así lo demuestran.

Estos ejemplos ilustran los cambios en políticas sectoriales que tendremos que llevar a cabo, si realmente queremos acelerar el crecimiento de la economía. Las mejoras en el nivel sectorial son claves para lograr las metas de la Visión 2019, recientemente divulgadas por el gobierno.
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