Opinión

  • | 2004/06/25 00:00

    El desafío de la inversión

    Las inversiones en el país no son suficientes para asegurar un crecimiento económico superior al 5% anual.

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La economía colombiana se ha caracterizado por tener niveles bajos de inversión en términos relativos a otros países en vía de desarrollo, inclusive antes del período de bajo crecimiento económico que comenzó a mediados de la década pasada. Por ejemplo, a diferencia de los países asiáticos donde la inversión supera el 25% del PIB, en Colombia esta cifra ha sido del orden de 18% en las últimas 2 décadas. En los últimos años ha sido menor, al llegar a niveles del 13%.

Todos, gobierno, empresarios nacionales y extranjeros, han invertido muy poco en el país. El gobierno ha utilizado los recursos obtenidos vía impuestos y mayor endeudamiento público casi exclusivamente en gastos de funcionamiento y servicio de la deuda. Las empresas colombianas han sido tímidas en sus proyectos de expansión y tampoco ha sido posible atraer valores significativos de inversión extranjera.

Las consecuencias del bajo nivel de inversión son claras. Por un lado, la infraestructura del país es poco competitiva. Tenemos malas y pocas carreteras, una capacidad ferroviaria muy limitada, puertos y aeropuertos poco competitivos, etc. Por el otro lado, tenemos una capacidad productiva industrial limitada y un sector agrícola poco eficiente. En estas condiciones es imposible conseguir y mantener un crecimiento económico satisfactorio.

Este gobierno ha decidido actuar al respecto y ya se comienzan a ver resultados. El año pasado, la inversión fue el principal motor de crecimiento de la economía. Ha habido muchas iniciativas dirigidas a aumentar la inversión, la más importante es la política de seguridad democrática. La inseguridad ha sido el principal factor en contra de la inversión en todos los sectores de la economía. Otras iniciativas importantes han sido los incentivos fiscales a la inversión y la modificación a las condiciones para invertir en el sector petrolero. Hacia el futuro se espera que la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos mejore significativamente el atractivo de invertir en el país.

El desafío para el país es grande. Necesitamos aumentar la inversión como porcentaje del PIB en 10 puntos sobre el nivel actual para asegurar un crecimiento sostenido a largo plazo superior al 5% anual. Esto significa cerca de US$10.000 millones adicionales al año en inversiones. Para alcanzar un impacto de esta magnitud es necesario reactivar todas las fuentes de inversión: la pública, la privada nacional y la privada extranjera. Si se aumentaran en partes iguales, cada una de estas fuentes tendría que aumentar en más de US$3.000 millones al año.

Una reactivación de esta magnitud solo será posible si se logra generar un "propósito" nacional en este sentido, que permee todos los organismos del gobierno, la academia, los partidos políticos, los medios y la opinión pública en general. Por ejemplo, la inversión pública no podrá crecer de esta forma si no se toman medidas difíciles como la reducción del gasto gubernamental, el aumento del recaudo fiscal y la agilización de los procesos para construir infraestructura. En este sentido, la velocidad a la cual el gobierno estructura y adjudica concesiones es totalmente insatisfactoria.

Como he mencionado en artículos anteriores, será esencial atraer mucha más inversión extranjera. El nuevo contexto del tratado de libre comercio con Estados Unidos presenta una gran oportunidad para hacerlo. La transformación de la economía mexicana en la última década se logró a raíz de la inversión extranjera atraída por las condiciones creadas por el NAFTA. Sin embargo, el factor determinante será la confianza que tengamos los colombianos en el país y nuestra disposición a invertir en su desarrollo.
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