El ser del liderazgo

| 12/18/2000 12:00:00 AM

El ser del liderazgo

Un líder no necesita mucho estudio, sino mucho corazón. Su fuerza y su grandeza dependen de los principios que lo guían y los valores que lo acompañan.

por Padre Gonzalo Gallo

Un excelente cambio de paradigma para Colombia es poner el énfasis no en el hacer de sus líderes, sino en el ser. Conviene ir a la esencia y la identidad del líder actual o potencial. En efecto, la fuerza y la grandeza del líder dependen ante todo de los principios que lo guían y de los valores que lo acompañan. Su íntimo ser y su espíritu cuentan mucho más que sus pequeñas o grandes acciones, y eso es lo que hay que destacar si queremos volver a lo esencial, a lo que permanece y a lo que sí vale.



Por lo mismo, más que mucha teoría sobre el liderazgo, es mejor acercarse a aquellos que con "fuego en el corazón", transforman, inspiran, cambian, sirven y persuaden; acciones propias de los líderes, según expertos como Kotter, Bennis y Covey.



La verdad es que Colombia saldrá adelante, a pesar de la inconsciencia de sus dirigentes, privados, públicos o subversivos, de sus 9 secuestrados diarios, sus 500 muertes violentas semanales y la escandalosa miseria de la mitad de la población.



Sí, incluso aunque la realidad se torne más angustiosa por un tiempo, la pesadilla acabará gracias a muchas personas, casi siempre silenciosas que nos dicen quién es un líder:



1. Un líder es honesto y servicial, sencillo y espiritual, como el padre jesuita Francisco de Roux. Un incansable sembrador de paz y justicia en Barrancabermeja y el Magdalena Medio. Desde hace años en el Cinep y ahora en medio del conflicto, construye un nuevo país. Su programa para la paz y el desarrollo acaba de ser premiado en Francia.



2. Un líder se compromete de lleno, ama y es sensible al dolor y las carencias, como Sandra Liliana Sánchez, una adolescente de 14 años que lleva adelante una obra social para niños y ancianos, sobrevive en Ciudad Bolívar en Bogotá y su papá está desempleado. Otros con poder, fama y dinero hacen más, pero acaso ¿aman más, creen más y sirven mejor?



3. Un líder es solidario, trabaja en equipo y es entrega desinteresada. Así es Lucero Rengifo con sus programas en educación y salud, que rescatan del fango y la violencia a los niños de Aguablanca en Cali. Nació pobre y vive pobre, pero es como su nombre, una luz de amor para muchos. ¿Cuánta violencia aleja con su bondad y transparencia? Solo Dios lo sabe.



4. Un líder es humanitario, atrevido y visionario; un líder no necesita mucho estudio, sino mucho corazón. Es un mahatuna, es decir, un alma grande, como Papá Giovani, el mecánico que respetan y siguen los gamines, las niñas prostitutas y los drogadictos de Barrio Triste en Medellín. Este humilde mecánico logra que muchos Rodrigo D. sí tengan futuro y que tantas vendedoras de rosas no tengan que vender su cuerpo y su alma.



Como ellos hay muchos colombianos que son como deben ser y hacen milagros cada día, en su hogar, en una empresa, una vereda o en las calles. ¿Quiénes somos nosotros? ¿Cuál es nuestra esencia? Cuidemos el SER y haremos maravillas.
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