Opinión

  • | 2003/09/19 00:00

    El crecimiento empresarial: reto para los próximos diez años

    Las empresas deben reconocer que el crecimiento futuro es tan importante como la defensa del negocio actual.

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Si la historia sirve como referente, el perfil empresarial del país en los próximos diez años será considerablemente diferente al actual, sobre todo cuando se espera que el marco comercial en el cual se mueven las empresas colombianas varíe radicalmente. Las empresas ganadoras en este entorno cambiante serán aquellas que puedan asegurar su competitividad hoy y, simultáneamente, reinventarse para el mañana.

Para poder administrar esta dualidad, cualquier planteamiento de estrategia empresarial debería contemplar tres horizontes1: el de los negocios de la empresa que actualmente están en su madurez, el de los negocios en etapa de desarrollo, y el de posibles negocios futuros que puedan ser una fuente significativa de ingresos para la empresa a largo plazo. Una agenda estratégica balanceada debe incorporar iniciativas para la protección y el fortalecimiento de los negocios en el primer horizonte, pero a la vez debe reflejar un número significativo de iniciativas enfocadas al desarrollo de nuevos negocios y la creación de opciones para el futuro.

El primer horizonte, el de los negocios actuales, es la base de la permanencia a futuro, pues de ahí se derivan los ingresos necesarios para desarrollar los negocios en los horizontes siguientes. La gestión de los negocios en este primer horizonte debe centrarse en la rentabilidad, mientras se busca afianzar el posicionamiento competitivo de la empresa. De una buena gestión de estos proyectos depende alargar la vida, o demorar el marchitamiento normal de los negocios. En este horizonte está centrado el esfuerzo de la gran mayoría de las empresas, más aún después de la profunda crisis de la que llevamos varios años tratando de salir.

En el horizonte 2 se encuentran los negocios que posiblemente estén a 3 - 5 años de convertirse en una parte significativa de la base de negocios de la compañía. La gestión de los negocios en el horizonte 2 generalmente se centra en aumentar agresivamente ingresos y participación de mercado. En la actualidad, muy pocas empresas cuentan con un portafolio de proyectos que les garantice posibilidades significativas de crecimiento a mediano plazo. Para desarrollar este horizonte se requiere el reconocimiento de su importancia para el futuro de la empresa por parte de sus accionistas y gerentes, y un compromiso explícito de su parte en recursos, tanto financieros como humanos.

Por último, en el tercer horizonte están los embriones de los negocios a futuro. Las iniciativas en este horizonte deben ser apuestas moderadas, pero conllevan un perfil de riesgo importante; de antemano, se reconoce que solo una fracción de estas iniciativas será exitosa. El concepto de tener un portafolio amplio de opciones es ajeno a la inmensa mayoría de las compañías colombianas, a pesar de que es la mejor manera de acercarse al futuro desde hoy.

La carencia de un portafolio balanceado de iniciativas en los tres horizontes predestina a las empresas colombianas a la evolución marginal de su actual base de negocios. Esta fórmula fue la base de muchas empresas para defenderse en el pasado, pero difícilmente a futuro será suficiente. Las empresas deben reconocer que el crecimiento futuro es tan importante como la defensa del negocio actual.

Cabe preguntar: ¿visualiza usted cómo lucirá su empresa en cinco o diez años, dada la evolución esperada del entorno? ¿Tiene usted identificadas las posibles fuentes de nuevos negocios encaminadas a reemplazar aquellos negocios maduros o que están estructuralmente amenazados?



1. The Alchemy of Growth, McKinsey & Company, Mehrdad Baghai, Stephen Coley, David White, Perseus Publishing.
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