Opinión

  • | 2006/02/16 00:00

    "El Catolicismo" y la RSE del sector financiero

    No es eficiente socialmente pedirle al sector adelantar políticas de responsabilidad social empresarial recortando su rentabilidad.

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Hace unos días, llegó a mis manos la edición 3421 del 7 de febrero de "El Catolicismo". Llamó mi atención el título del editorial "La indolencia del sector financiero". Por su lado, la Conferencia Episcopal anunció el tema como uno de los puntos en la agenda de sus reuniones.

El argumento del editorial es que el sector financiero en los últimos años ha obtenido ganancias desproporcionadas, si bien dichas ganancias son legales, dice, son injustas a la luz del beneficio real que le produce el sistema a la sociedad. Indica que dichas ganancias son producidas a costa de ahorradores y deudores, y que "no es justo que en medio del drama que vive el país, se busque el máximo provecho particular, así sea dentro de los marcos legales" especialmente "dentro de los conceptos de justicia y equidad, de bien común y de responsabilidad social de la empresa".

Cada una de estas afirmaciones pudiera ser cierta, y muchos compartirían al menos una de ellas. Algunos preocupados por la consistencia y viabilidad de largo plazo de la Responsabilidad Social Empresarial probablemente disentiremos en la construcción de la hipótesis principal y por supuesto, en la causalidad implícita en la misma.

En primera instancia, no se puede vender la idea de que como el sector financiero ha obtenido enormes ganancias, por tanto, no está adelantando políticas y acciones socialmente responsables. Todo lo contrario, en su versión más purista y moderna, la RSE busca adelantar los negocios y su rentabilidad al tiempo que maximiza los efectos positivos de la empresa sobre la sociedad.

Tampoco hay que dejar de lado la responsabilidad que tienen los administradores con los accionistas e inversionistas, grandes y pequeños, sin importar su tamaño, de buscar la máxima rentabilidad, más aún en el caso del sector financiero, en el cual en una buena parte de los casos las acciones están listadas en la Bolsa de Valores, por tanto con un considerable número de individuos que invierten su patrimonio en estas entidades.

Otra conclusión que parece estar implícita en las afirmaciones hechas por el editorial es aquella que sugiere que la responsabilidad social se debe incrementar, debido a las grandes ganancias logradas por el sistema. Los principios de la RSE actual indican que toda empresa, por el solo hecho de ser un agente activo dentro de la sociedad debe comportarse como un ciudadano corporativo responsable, sin importar la rentabilidad que produzca o no. Los principios de ética, respeto por el ambiente, derechos humanos y laborales o apoyo al desarrollo sostenible deberían cumplirse por parte de toda organización empresarial.

Capítulo aparte merecerían las afirmaciones sobre la justificación que tienen los márgenes logrados en los últimos años o los niveles de servicio prestados a los ciudadanos por el sistema.

Al igual que en cualquier sector, las estrategias de responsabilidad social que se pretendan implantar deben ser, sobre todo, sostenibles en el largo plazo.

En lugar de pedirle al sector financiero que distribuya sus ganancias o peor aún, que sea menos rentable, se le debe pedir que se vuelva un agente realmente activo en la implementación de estrategias de inversión social, la reducción de desempleo y la creación de alternativas productivas para desplazados y reinsertados.

Para adelantar todos estos programas se requiere el soporte activo de entidades financieras que estén en condición de invertir recursos propios, administrar recursos de programas como MIDAS, seleccionar y acompañar proyectos productivos (en la mayoría de ellos adelantados por pyme), o crear incentivos correctos para la inversión social como pueden ser plazos suficientemente largos o flexibles que mejoren la viabilidad de tantos proyectos que se quedan a medio camino.

La oportunidad que tiene el sector financiero es inmensa, pero más que recortar sus retornos, requiere mucho trabajo y sobre todo voluntad.

Por su parte, la iglesia católica como líder ético y social también cuenta con una gran oportunidad de incentivar las mejores prácticas de RSE, tema que ha entrado en la órbita de sus intereses.

* Miembro Consejo Directivo Compartamos con Colombia. email: brucemacmaster@compartamos.org
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