Opinión

  • | 2005/09/02 00:00

    El cambio de papeles: oportunidad masculina

    El hombre se queda atrás al empuje que asume la mujer o le saca el quite a la exigencia de una relación con una mujer de su mismo nivel intelectual y profesional.

COMPARTIR

A raíz de mi anterior columna sobre la separación, recibí una buena cantidad de correos de hombres y mujeres que se han separado o están en este proceso. Lo que más me llamó la atención de esta correspondencia fue el evidente cambio de papeles que ha venido ocurriendo en nuestra sociedad en los últimos años. Parece que muchos de los conflictos en las relaciones de pareja se deben a un desequilibrio en los papeles y a las diferencias en las expectativas de cada uno respecto al papel del otro: mi hipótesis es que muchos hombres están atrapados en el papel tradicional y de parte de la mujer hay una exigencia fuerte a que el hombre asuma papeles que antes no tenía. Veamos.

Una mujer profesional activa señala que su matrimonio terminó porque cuando ella comenzó a trabajar y como se dice popularmente a "pedir pita", a interesarse en realizar nuevas actividades, sintió que su esposo se quedaba atrás. Él decía que ya no estaba para iniciar nuevos proyectos y según ella quería "tomarlo suave" -como dicen en la Costa-, trabajar menos y esperar su pensión. Otra más joven menciona que no se ha casado, aunque ha tenido la oportunidad, porque sus relaciones han terminado al darse cuenta de que su futuro marido no tenía aspiraciones de progreso. No es la primera vez que escucho a una mujer decir que los hombres no se le miden a enfrentar proyectos y desafíos que ella quisiera encarar. Otra mujer describe el dolor que le ocasionó lo que llaman la crisis de la mediana edad de su esposo, quien terminó en una infidelidad con una mujer mucho más joven que él, situación que ocasionó el sufrimiento que conlleva la infidelidad por lo que despierta la sospecha y mina la confianza de formas casi irrecuperables. Los hombres que me escriben piden guía y bibliografía para saber cómo manejar su relación y evitar una separación.

Al conversar sobre todo esto con una colega psicóloga, nos preguntábamos hasta qué punto al perder el hombre el papel tradicional de proveedor, que le asignaba una función específica -con el poder consecuente- y lo eximía de cualquier otra función, no solo se ha visto enfrentado a compartir ese papel y ese poder, sino que además se le está exigiendo que asuma nuevos papeles en la relación. Si bien no lo digo por mis propios padres, porque mi papá fue una persona muy presente y un permanente apoyo en toda nuestra infancia y adolescencia, sí recuerdo que una buena parte de los hombres de esa generación tenía poco o nada qué ver con la crianza y educación de sus hijos y con las decisiones cotidianas sobre el mercado, el gasto, la decoración, las vacaciones o las angustias existenciales, entre otras. Hoy veo en las parejas entre los 25 y 40 años una dedicación mayor de los hombres a sus hijos y a las actividades del hogar que antes asumían en su totalidad las mujeres. Aunque aún siguen siendo en la mayoría de los casos las mujeres quienes tienen que recordar a los hombres su participación o sugerirles en qué y cómo pueden ayudar. Las mujeres, por su parte, participan muchas veces de igual a igual en la generación de ingreso para el hogar.

El resultado, en algunos casos, es que el hombre se queda atrás al empuje que asume la mujer o le saca el quite al compromiso y la exigencia de una relación con una mujer de su mismo nivel intelectual y profesional, buscando una en la cual él sea el que manda la parada.

Quizá la mujer -valga la generalización- tenga que encontrar una forma de exigir y proponer que no intimide. Quizá deba acudir más a la comprensión y la ternura, entendiendo por esto el equilibrio entre la humildad y la confianza, en las solicitudes a su pareja.

Lo que sí es evidente para mí es que los hombres que estén dispuestos a "medírsele" a desarrollar y mantener una relación de pareja con todos los juguetes, tienen la oportunidad de hacerlo con una mujer capaz de trabajar tanto como ellos y de criar una familia con un compañero propositivo. Esta persona exige, claro está, un hombre libre, maduro, autónomo y estable. El reto es grande pero bien vale la pena.



conniedesantamaria68@hotmail.com
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?