Opinión

  • | 2004/02/20 00:00

    El asunto de fondo

    La autorización para que los Fondos de Pensiones inviertan más en el exterior no logrará mantener altos retornos por mucho tiempo, a menos que crezca más la inversión.

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Bueno, era inevitable: vamos a prestarle un poco más a Estados Unidos. Así como suena. Está a punto de expedirse una resolución de la Superintendencia Bancaria que autoriza a los Fondos de Pensiones a elevar del 10% al 20% la fracción de su portafolio que pueden mantener en moneda extranjera, distinta de la efectuada en bonos externos de la Nación. Se prevé que esa autorización llevará eventualmente a los Fondos a duplicar su inversión en bonos del Tesoro de Estados Unidos, bonos corporativos de ese país y fondos de inversión externos.

Confieso que mi reacción inicial a la idea de elevar el porcentaje que los Fondos pueden invertir en el exterior no fue favorable. No luce natural que un país al que sus prestamistas externos todavía le cobran un ojo de la cara decida seguir manteniendo reservas excesivas depositadas en el exterior, a bajas tasas de interés y, para colmo, contemple invertir afuera una mayor proporción de su ahorro de largo plazo. Sin embargo, el criterio que debe primar en toda decisión sobre esas materias es la conveniencia de los futuros pensionados. Y ocurre que se está llegando a una situación en la cual, si no se abre la posibilidad de invertir más afuera, el rendimiento de los Fondos podría desplomarse, porque el ahorro pensional crece más rápido que la oferta de papeles locales distintos de los del gobierno, y las inversiones en deuda pública ya están al tope relativo establecido en la ley.

¡Qué paradoja! Cuando muchos seguían ofreciendo como explicación del pobre crecimiento colombiano la escasa inversión, que se suponía limitada por el ahorro, tenemos que la inversión local se muestra incapaz de absorber el ahorro de las pensiones, que crece más de US$160 millones por mes.

La autorización para invertir un poco más afuera no producirá un aumento masivo de las compras de papeles externos por los Fondos pues los rendimientos afuera suelen ser menores que los locales. Pero, una vez se efectúe la inversión en el exterior, acabará operando como un mecanismo estabilizador de las tasas de interés: si en algún momento las tasas domésticas amenazan subir mucho sobre las internacionales, los Fondos liquidarán sus inversiones externas -en una piscina financiera internacional donde son como una gota de agua- y comprarán más papeles locales, frenando así el aumento de las tasas. En realidad creo que algo de ese mecanismo estabilizador ya ha venido operando, pero en el futuro será todavía más eficaz.

Volviendo al interés de los futuros pensionados, es claro que la opción de invertir una mayor proporción del ahorro de los Fondos en el exterior puede evitar una caída exagerada de las tasas locales, pero contribuirá poco a mantener una elevada rentabilidad, pues los retornos externos tienden a ser menores que los internos.

Puesto que parte del problema surge de la limitación legal para invertir más en deuda pública, no debería descartarse la posibilidad de modificar la ley. La reacción usual a esa propuesta es decir que sería imprudente elevar todavía más la proporción de la deuda pública en el portafolio de los Fondos, pero me parece que esa objeción no tiene sentido. Siempre se ha dicho que si un deudor le debe a su banco unos pocos millones de pesos tiene un acreedor, pero si le debe US$100 millones lo que tiene es un socio. Y resulta que los Fondos de Pensiones tienen hoy acreencias del gobierno por más de US$4.000 millones. Los Fondos y el Gobierno ya están montados en la misma barca.

El problema de fondo es que el ahorro de largo plazo sigue creciendo rápido, cuando ya hay un exceso del ahorro sobre la inversión financiable. A menos que se logre acelerar la inversión ni siquiera la autorización a los Fondos para que inviertan un poco más afuera, o para que inviertan más del 50% de su portafolio en deuda de la Nación, podría evitar durante mucho tiempo una dramática caída en la tasa de retorno de los ahorros de los pensionados.

El espacio no da para más pero espero que los lectores aprecien que el problema de cómo lograr un ritmo de inversión suficiente para poder absorber el rápido crecimiento del ahorro pensional, sin que caigan estrepitosamente las tasas de interés, es algo diferente del problema de insuficiencia del ahorro nacional, sobre el cual muchos sermonearon durante años.
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