Opinión

  • | 1998/11/17 00:00

    El ajuste y el aparato productivo

    Se necesitan medidas urgentes para que el sector privado se salve.

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La apertura, el más profundo ajuste de las últimas décadas, dejó lesiones graves en sectores productivos como el agropecuario. Hicieron falta tiempo y acciones para dar el salto hacia una mayor productividad o hacia actividades más apropiadas. Se destruyó sin tener suficiente reemplazo, por ejemplo, en fuentes de empleo.



El actual ajuste enfrenta un alto déficit fiscal y cambiario, unas reservas en baja, una tasa de cambio en tránsito de una revaluación a una devaluación cuyo techo aún no se advierte, e intereses excesivamente altos.



La revaluación se defendió con el criterio de que devaluar estimula la inflación. Sin prever el agotamiento de los ingresos por inversiones en hidrocarburos y venta de activos oficiales, se invitó a contraer deudas en moneda extranjera dadas las condiciones más favorables. Se redujo la tasa interna de interés y la presencia de bancos extranjeros recortó el margen de intermediación.



Ahora el marco se revierte. La devaluación, si es excesiva, en lugar de regresar competitividad a las exportaciones, causará estragos en el servicio de deuda. Ojalá pudiera limitarse teniendo en cuenta que el mayor costo financiero de la actual y futura coyuntura debe máximo compensar el menor que se causó en el pasado. Así, en un período largo, la deuda externa tendría un costo razonable.



Las empresas endeudadas en pesos no resisten mucho tiempo con los actuales intereses. Pese a que éstos evitan el desboque de la devaluación, es urgente buscar alternativas para el sector privado. De lo contrario, buena parte desaparecerá antes de dos años y medio que puede tardar recobrar la normalidad.



Se sabe que el gobierno estudia que los fondos de pensiones financien la vivienda popular. Suena bien, este ahorro debe servir para reactivar la economía y dar solución a problemas sociales. Pero no pueden los fondos subsidiar intereses. ¿Lo hará el fisco? ¿Tiene los recursos? Ojalá se encuentre el mejor camino.



Necesitamos medidas keynesianas. Con un sector privado a punto de entrar en coma, el desempleo en el 17% y 600.000 nuevos colombianos que ingresan cada año al mercado laboral, se puede padecer una catástrofe de consecuencias insospechables.



Paul Krugman, en un ensayo del libro The Accidental Theory, recomendaba al banco central de Japón perdonar deuda al gobierno para incorporar recursos a la recuperación económica. A los argumentos en contra por temor a presiones inflacionarias, respondía que serían imperceptibles dada la alta capacidad instalada ociosa y la cultura de ahorro. Aquí no hay que hacer exactamente lo mismo, los estratos con posibilidad de ahorrar, poco lo hacen, pero con un 37% de capacidad no utilizada se dispone de espacio para apelar a acciones de tipo keynesiano, sin el riesgo de un rápido recalentamiento que derrote la lucha contra la inflación.
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