Opinión

  • | 2009/10/15 00:00

    Efectos políticos del cambio climático

    La llegada del fenómeno del Niño terminaría afectando no solo el abastecimiento de agua en la mayoría de los municipios del país, sino, además, podría llegar a producir un racionamiento en el suministro de energía.

COMPARTIR

Los efectos políticos del cambio climático pueden llegar a ser mucho más adversos para el Gobierno que el mismo escándalo por la corrupción presentada por su programa Agro Ingreso Seguro, el cual hasta ahora el país empieza a dimensionar.

Me explico. En esta oportunidad el fenómeno climático será inverso a lo sucedido en los meses pasados, cuando las poblaciones en las cuencas bajas de los principales ríos de nuestro país se vieron severamente afectadas por el aumento de las lluvias y las graves inundaciones que todos observamos por los medios de comunicación. Acabamos de finalizar uno de los inviernos más fuertes de los últimos años. Fueron cientos de miles los damnificados que lo perdieron todo. Recordemos cómo muchos de los pueblos ribereños quedaron bajo las aguas. Sin embargo, esa difícil situación por la que atravesaron muchos de nuestros compatriotas sirvió para que el Gobierno se acercara a ellos con el mercadito y el colchón. El invierno no afectó a las grandes ciudades ni a los centros de poder y, al no verse estos afectados, la solidaridad ciudadana no se dejó ver.

La situación ahora es totalmente diferente. La llegada del fenómeno del Niño seguramente, tal como lo pronostican los expertos, terminará afectando no solo el abastecimiento de agua en la mayoría de los municipios del país, sino, además, podría llegar a producir un racionamiento en el suministro de energía, encarecer los alimentos y afectar, como ya lo está haciendo, a otros sectores en su empleo, como los vehículos que utilizan gas, en su mayoría de transporte público. El gas vehicular ha empezado a ser empleado en plantas termoeléctricas, con el fin de mantener un buen nivel en los embalses para los meses más críticos.

Desde ya se dice que los efectos del verano se prolongarán hasta finales del mes de marzo. Las alarmas se han prendido y el presidente Uribe ha tenido que salir ante la opinión pública para solicitar planes de contingencia a los alcaldes de todos los municipios para el ahorro de agua. El Ministro de Minas ha propuesto que todos los edificios oficiales apaguen sus luces a partir de las 8 p.m. Y seguramente en las próximas semanas veremos a otros Ministros dando declaraciones similares en sus respectivas áreas de trabajo.

Algo parecido había pasado en las épocas del apagón durante el gobierno de César Gaviria, quien descendió en las encuestas de popularidad de manera dramática. En aquella oportunidad fueron todos los ciudadanos los afectados, y hasta hubo necesidad de adelantar y cambiar el horario para aprovechar al máximo la luz del día. En esta oportunidad, la situación se repite y los afectados seremos todos los colombianos, así como la productividad del país en momentos de recesión económica. Un fuerte golpe para cualquier gobierno.

Lo interesante del tema es que, si bien todos estos fenómenos se los podemos achacar al cambio climático, un problema en el cual la responsabilidad está principalmente centrada en las emisiones de CO2 de los países industrializados, en nuestro caso el problema está relacionado con el mal manejo ambiental que hemos venido dando a nuestro país. La deforestación a que han sido sometidos los bosques y los páramos, principalmente en las cordilleras y en las cuencas del Magdalena y el Cauca, hace que esos ecosistemas, que cumplen a manera de esponja una función vital, hayan perdido su capacidad de retención de agua para liberarla en épocas de verano.

A esto se suma que el presente gobierno no se ha distinguido por su política ambiental. Por el contrario, el retroceso ha sido evidente, y es por esto que sería paradójico que todo lo que no han logrado los múltiples escándalos, tales como los del DAS por sus relaciones non sanctas y las chuzadas a todo el mundo, los falsos positivos, la Yidispolítica y la parapolítica, la corrupción del Inco, y tantos otros que no cabrían en esta columna, terminara lográndolo el cambio climático, sumándose al debilitamiento de la política ambiental y la falta de previsión.

En muchas oportunidades las adversidades de la naturaleza terminan siendo mucho más determinantes en el sentir y en las decisiones de los ciudadanos que las mismas intervenciones políticas.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?