Opinión

  • | 2010/05/28 00:00

    Educación, cultura y desarrollo

    Se requiere que reflexionemos, construyamos la cultura colombiana que deseamos y reforcemos una cultura nacional, unas creencias y valores sobre los cuales construyamos la visión del país que queremos tener.

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Anne-Marie Drouin-Hans en su libro La educación una cuestión filosófica hace las siguientes reflexiones:

"La educación es la conducción del niño hacia la edad adulta, el acompañamiento del ser dependiente, frágil, ignorante e impulsivo hacia un estado de autonomía, conocimiento y dominio de sí mismo.

Desarrollar la humanidad es comenzar por proteger al ser frágil que es lanzado al mundo y llevarlo poco a poco a la autonomía. Lograr que sea un ser moral, capaz de orientarse entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, escoger con la razón y dominar los impulsos.

El hombre necesita protección y acción humana para construir plenamente su naturaleza. La especie humana debe, por su propio esfuerzo, sacar de ella misma todas las cualidades naturales que le son propias. Lo natural del hombre es su capacidad de transformar la naturaleza y transformarse a sí mismo.

El hombre se vuelve hombre solo por la educación, es lo que ella hace de él. La educación hace salir al hombre de la animalidad como fruto de su esfuerzo y la cooperación con sus semejantes.

Educar es hacer fructificar el espíritu, es sacar lo mejor de cada uno, de su esencia, de su creatividad, de su capacidad de ser, amar, dar, compartir, construir y transformar. Ayudar a hacer surgir del estudiante su verdad interior es el acto educativo por excelencia.

La cultura es el conjunto de idioma, sistema de conocimientos y creencias, normas sociales, técnicas, actividades y comportamientos que identifica a un grupo (cultura occidental, oriental, empresarial, familiar).

La cultura y el conocimiento humano en su conjunto son los que permiten al hombre ser verdaderamente hombre en el seno de una sociedad. Educación y cultura se complementan para construir un ser libre, capaz de desarrollar la humanidad que hay en él.

La sociedad en que nace un niño le impregna su cultura, le da una identidad cultural. Cada uno construye su identidad personal dentro de las múltiples culturas a que está expuesto: la familiar, su medio social, su tradición religiosa, su escuela, sus intereses profesionales, deportivos, artísticos, etc.

La disciplina es una de las formas fundamentales de la cultura que le permite al hombre controlar su naturaleza. La libertad, bien entendida, requiere una disciplina, una guía, un maestro dentro de sí mismo que la controle.

El hombre es el único animal que tiene que trabajar. El trabajo hace la dignidad y la grandeza del hombre y contribuye a que se construya él mismo.

La escuela es el lugar de aprendizaje de la vida social. Respetando las reglas escolares el niño aprende a respetar las normas y las leyes.

La educación tiene que administrar, canalizar y controlar la violencia por medio de reglas que limiten su expresión. La ausencia de autoridad genera violencia, la autoridad preserva la libertad y es un deber del educador ejercerla. La autoridad moral se logra por el ejemplo, el respeto, los límites y las reglas claras, comprendidas y compartidas.

El saber ofrece al hombre el medio de realizarse en su ser. Nacer es someterse a la obligación de aprender. Aprender para construirse en un triple proceso de hominización (volverse hombre), singularización (ser un ejemplar único de hombre) y socialización (volverse miembro de una comunidad con la que se comparten valores y en la que se ocupa un lugar)."

Partiendo de estas reflexiones sobre educación y cultura vale la pena preguntarnos cómo es actualmente la cultura colombiana y cómo quisiéramos que fuera y si estamos dando a los niños desde la primera infancia la orientación y el apoyo para que aprovechen todas sus potencialidades y contribuyan a crear un país justo e incluyente que genere el desarrollo económico y social que se requiere.

Los colombianos nos sentimos orgullosos de que somos trabajadores, emprendedores, que tenemos un país con recursos naturales, variedad de climas y regiones, que somos pasión, gusto de vivir y disfrutar la vida, pero a veces exaltamos falsos valores como la astucia del vivo que no cumple leyes y normas, que no respeta a los demás, que busca el éxito y el beneficio individual inclusive a costa del interés colectivo, vemos ejemplos de corrupción y deshonestidad que confunden a niños y jóvenes, sin que siempre tengan el castigo y el rechazo de toda la sociedad.

Se requiere que reflexionemos y, entre todos, construyamos la cultura colombiana que deseamos y que respetando las particularidades de cada región reforcemos una cultura nacional, unas creencias y valores sobre los cuales construyamos la visión del país que queremos tener.

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