Opinión

  • | 2008/08/15 00:00

    Educación, camino hacia la equidad

    Promover la equidad en la educación es imposible si no se garantizan unas condiciones sociales mínimas a quienes se encuentran en el sistema educativo.

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Equidad es dar a cada uno lo que se merece, lo que es justo, es ofrecer a todos los ciudadanos las mismas oportunidades para que puedan aprovechar sus potencialidades, desarrollarse y avanzar hacia su plena realización.

Si aceptamos que el ser humano nace con un gran potencial de aprendizaje y que es a través de la educación y el ejemplo del hogar, la escuela y toda la sociedad, como recibe las enseñanzas y experiencias de los que lo precedieron, nos damos cuenta que estos son factores decisivos para avanzar en el camino hacia la equidad.

El concepto de equidad, articulado con el de educación, nos permite plantear tres preguntas: ¿Qué significa equidad en la educación? ¿Cómo lograr incidir en una política pública que promueva la equidad en los procesos educativos? Y, finalmente, ¿se podría afirmar que existe una relación entre educación con equidad y una construcción democrática de lo público?

Equidad en educación está muy relacionado, en primer lugar, con el tema de la justicia educativa; es decir, en su aspecto más concreto implica eliminar los privilegios que se hallan en el sistema educativo y garantizar el derecho a una educación de calidad para todos los niños y jóvenes; en segundo lugar, en un sentido más amplio, el concepto de equidad se concreta en garantizar a todos el acceso y permanencia, con la necesidad de ofrecer igualdad de oportunidades en el proceso educativo frente a las condiciones de desigualdad socioeconómica existentes y, por último, con la importancia de generar una discriminación positiva en la que se consideren las condiciones de origen, potencialidades, dificultades y necesidades educativas de los estudiantes, así como las particularidades socioeconómicas y culturales de los contextos en los que se encuentran, con el propósito de proveer la posibilidad de integración a los estudiantes en el proceso educativo y desde allí brindar herramientas y medios adecuados para el desarrollo de su filosofía y su proyecto de vida.

Promover la equidad en la educación es imposible si no se garantizan unas condiciones sociales mínimas a quienes se encuentran en el sistema educativo, como son las condiciones de nutrición, vivienda, salud y relaciones intrafamiliares adecuadas. Es claro que no basta con garantizar un proceso educativo en el que se tengan los mejores modelos pedagógicos, buenos docentes y procesos de enseñanza-aprendizaje adecuados, se trata también de mejorar las condiciones sociales para que el estudiante pueda superar sus dificultades y limitaciones personales y familiares para poder concentrarse en su estudio y su desarrollo personal.

Con respecto a la segunda pregunta, se puede afirmar que la incidencia en las políticas públicas está fuertemente ligada con el tema de la responsabilidad social y, para nuestro caso, con aquella que nos compete a los empresarios. Desde este presupuesto, equidad, en términos de política pública, significa abrir el espacio de participación en lo público a otros actores desde sus lugares, sus miradas, sus posibilidades. Los empresarios tenemos la capacidad de convocar y de articular otros actores, es decir, convertirnos en un canal efectivo para facilitar la participación de la comunidad en el mejoramiento del sistema educativo.

Finalmente, una última afirmación es que con una educación con equidad es posible una construcción social de lo público de manera democrática. La equidad en educación también genera igualdad social, permite que todos se sientan parte de un colectivo y lo construyan desde las expectativas personales, familiares y sociales, lo que permite afianzar un horizonte que dotaría de sentido y proyecciones la dinámica del sistema educativo, la búsqueda del mejoramiento de las capacidades productivas y la ampliación de las posibilidades de bienestar social. Cuando estudiantes, docentes, padres de familia, empresarios -la sociedad en general- reflexionan y se apropian de los temas educativos desde su rol de ciudadanos, logran mejorar no solo el sistema educativo sino toda la sociedad.

Los empresarios que están colaborando, apoyando el sistema educativo lo hacen con proyectos que van desde la participación directa en actividades y programas de las instituciones educativas, hasta la participación en el apoyo a la gestión de las entidades gubernamentales y la provisión de materiales educativos e infraestructura escolar.

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