Opinión

  • | 2010/06/25 00:00

    Educación de calidad: pruebas pisa

    Este año, con la segunda evaluación de Colombia en estas pruebas, tendremos información suficiente para identificar los factores críticos que hay que corregir para dar el gran salto en calidad en este período.

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Si queremos tener avances significativos en la calidad de la educación debemos partir del análisis profundo de los resultados de pruebas internacionales que han demostrado ser reconocidas y representativas para compararnos con los países más avanzados en el tema educativo y con los que tienen niveles de desarrollo similares a los nuestros.

Lo primero es entender qué miden estas pruebas, es decir, qué es educación de calidad para luego analizar los factores que conducen a esa educación, identificar brechas entre la educación actual y la deseada y oportunidades de mejoramiento en cada uno de esos factores críticos para avanzar hacia una verdadera transformación.

El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber.

Las pruebas PISA son aplicadas cada tres años. Examinan el rendimiento de estudiantes de 15 años en áreas temáticas clave y estudian igualmente una gama amplia de resultados educativos, entre los que se encuentran: la motivación de los alumnos por aprender, la concepción que estos tienen sobre sí mismos y sus estrategias de aprendizaje.

Además de las pruebas que miden la competencia en lectura, matemáticas y ciencias, los estudiantes llenan cuestionarios sobre ellos mismos, las condiciones de su entorno, su familia y sus hábitos de estudio, mientras sus directores lo hacen sobre sus escuelas.

PISA está diseñado para conocer las competencias, las habilidades, la pericia y las aptitudes de los estudiantes para analizar y resolver problemas, para manejar información y enfrentar situaciones que se les presentarán en la vida adulta. Algunas competencias pueden preceder a la formación escolar, como la competencia comunicativa, o las competencias de colaboración o de creatividad.

PISA no está diseñado para evaluar el aprendizaje de los contenidos específicos fijados en los programas de las escuelas o de los distritos o regiones correspondientes. Se centra en el reconocimiento y valoración de las destrezas y conocimientos adquiridos por los alumnos al llegar a sus quince años.

La adquisición de tales destrezas y conocimientos es fruto de numerosas circunstancias familiares, sociales, culturales y escolares. PISA trata de recoger información sobre esas circunstancias para que las políticas que pudieran desprenderse del análisis de los resultados de la prueba tengan en cuenta los diferentes factores que inciden en ellos.

Los resultados de la prueba describen el grado en el que se presentan las competencias estudiadas y permiten observar la ubicación de los resultados de cada país en el contexto internacional.

No interesa, pues, en el enfoque de la evaluación de competencias, solo si una persona lee y cuánto lee, por ejemplo, sino más bien qué competencia tiene en la lectura: cuál es su capacidad para comprender, identificar ideas y argumentos en el texto, su destreza para reconocer problemas y planteamientos distintos, reflexionar, actuar y desarrollarse.

En el caso de las matemáticas, lo importante es la capacidad del estudiante para razonar, analizar y comunicar operaciones matemáticas, usándolas en la solución de problemas de la vida cotidiana.

PISA valora no solo si el estudiante tiene la información científica y la habilidad para manejarla sino la disposición para involucrarse como un ciudadano consciente de los asuntos relacionados con la ciencia y dispuesto a pensar en las consecuencias del desarrollo científico sobre la tecnología, el medio ambiente y los recursos naturales.

Colombia ha participado dos veces en las pruebas PISA, aunque los resultados en la primera evaluación nos clasificaron entre los últimos lugares, son un excelente punto de partida para medir la evolución.

Este año, con la segunda evaluación tendremos información suficiente para identificar los factores críticos que hay que corregir para dar el gran salto en calidad en este periodo, le corresponde al nuevo gobierno definir las políticas que conduzcan a lograrlo y a toda la sociedad comprometerse, en las regiones, para implementar las estrategias requeridas.

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