Economía mundial: ¿V, U o L?

| 9/14/2001 12:00:00 AM

Economía mundial: ¿V, U o L?

¿Qué letra describe mejor las perspectivas de la economía mundial?

La economía mundial se encuentra en su peor situación de las últimas dos décadas. Se estima que la producción industrial en el mundo entero cayó 6% en el primer semestre del 2001 y que el PIB global puede haber tenido una pequeña reducción en el segundo trimestre. La desaceleración de la economía de Estados Unidos ha resultado más profunda y prolongada de lo que todo el mundo esperaba, y sus efectos se han extendido rápidamente a otras economías, debido a la mayor integración comercial y financiera mundial. Los más afectados han sido los Tigres Asiáticos y México, debido a la importancia de sus exportaciones de productos de alta tecnología a Estados Unidos. Los problemas de Japón han contribuido a la desaceleración de Asia y, en el Cono Sur, Argentina ha sido un factor de desestabilización. En contra de lo que se esperaba, Europa no ha tenido la capacidad de impulsar la economía mundial en sustitución de Estados Unidos.



¿V, U o L?



Cuando comenzaron los problemas en Estados Unidos, muchos analistas coincidían en que la recuperación sería rápida y sus efectos sobre la economía mundial serían moderados: el punto más bajo de una curva en forma de V se alcanzaría hacia mediados del 2001, y todo volvería rápidamente a su ritmo anterior. La discusión actual se refiere no solo a Estados Unidos sino a la economía mundial, e incluye otras letras del alfabeto. Las razones que aún tienen los optimistas son esencialmente tres:



1. La reducción en los precios del petróleo.



2. La solidez del consumo privado en Estados Unidos.



3. El recorte de las tasas de interés en este país, que la Reserva Federal ha bajado de 6,5% a 3,5%.



Esta última es la razón más importante para esperar una recuperación en los próximos meses. Pero muchos temen que no será suficiente. Está el temor de que el aumento del desempleo en Estados Unidos, y caídas mucho mayores de la bolsa de valores, desemboquen en recortes del consumo privado. También hay dudas de que las empresas estén dispuestas a aumentar su inversión. Pero el argumento más contundente para dudar de una pronta recuperación mundial es que las grandes economías no cuentan con suficientes instrumentos de política macroeconómica para reactivar la demanda. No es razonable esperar que las tasas de interés de Estados Unidos sean un arma suficientemente poderosa para estimular el gasto mundial. Se requeriría una combinación de políticas de expansión fiscal y monetaria en Estados Unidos, Europa y Japón para lograr este resultado. Esto no parece factible. Se están desinflando las cuentas alegres sobre el superávit fiscal en Estados Unidos, y el gobierno se comprometió con un programa de reducciones de impuestos que tendrá un efecto mínimo en el corto plazo y que le ha dejado muy poco espacio de maniobra para aumentar el gasto público. En Europa, el acuerdo de Maastricht es una camisa de fuerza para la política fiscal y la política monetaria está condicionada a la estabilidad de precios. En Japón, el excesivo endeudamiento público hace imprudente seguir una política fiscal expansiva y el pesimismo de los consumidores en un contexto de deflación deja sin efecto las reducidas tasas de interés, que ya no pueden bajar más. Todo esto significa que la U es más factible que la V. Pero, de prolongarse demasiado, la recesión mundial alentaría el retorno de las políticas de protección comercial y financiera, con efectos que serían nefastos para el crecimiento económico mundial de largo plazo y para los países en desarrollo. Es un riesgo remoto, pero la L podría ocurrir.
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