Opinión

  • | 2009/11/13 00:00

    Detengamos la perdida de biodiversidad

    El gran reto el biocomercio en Colombia es ser identificado como uno de los productos de clase mundial dentro del sistema nacional de competitividad.

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Durante la Cumbre de Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en 2002, los dirigentes mundiales establecieron una meta de reducción significativa del ritmo de desaparición de la biodiversidad a todos los niveles para el año 2010. Sin embargo, lograr este objetivo, al igual que muchos otros, tales como la reducción de la pobreza o frenar el cambio climático, pareciera una obra de titanes. La biodiversidad es el gran elemento diferenciador de nuestro país y es por esta misma razón que debemos ser altamente creativos, no solo para lograr garantizar su protección sino también para que esta gran riqueza se constituya en una fuente inagotable de desarrollo y calidad de vida para todos los colombianos.

Colombia, con apenas el 0,7% de la superficie total del planeta, alberga aproximadamente el 15% de las especies de fauna y flora conocidas en el mundo, por lo cual es reconocida como uno de los siete países mega diversos. En aves y anfibios ocupamos el primer lugar a nivel mundial; somos segundos en plantas; terceros en reptiles y quintos en mamíferos. Sin lugar a dudas somos un país privilegiado en el campo de la biodiversidad.

El biocomercio ha sido definido por la Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) como aquellas actividades de recolección, producción, transformación y comercialización de bienes y servicios derivados de la biodiversidad nativa, generados con criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica. Además, el biocomercio parte de un marco conceptual compuesto por principios tales como la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de la biodiversidad, la eficiencia económica, el cumplimiento de la legislación nacional, tratados, convenios y acuerdos internacionales, respeto a los derechos de los actores involucrados y la claridad sobre la tenencia de la tierra, el uso y acceso a los recursos naturales. Es decir, un modelo de desarrollo que el país empieza a pedir a gritos.

Desde un punto de vista económico, el Centro de Comercio Internacional de la Unctad y la Organización Mundial del Comercio estiman que el valor de la producción mundial de ingredientes naturales para la elaboración de cosméticos es de US$980.000 millones, de los cuales un 55% son obtenidos de países en vías de desarrollo y, en el campo del ecoturismo, un importante nicho dentro de la industria del turismo, se generan US$260.000 millones al año.

A nivel regional es interesante ver empresas tales como Natura Cosméticos, empresa brasileña catalogada como la número 15 a nivel mundial en el sector, la cual tiene un gran éxito, con cifras que crecen casi un 20% anualmente, y con un mercado que basa su promoción en el uso de productos naturales, nativos.

En Colombia hay 1.814 iniciativas identificadas en un estudio del Instituto Alexander von Humboldt en 2007 sobre tendencias del biocomercio en Colombia, de las cuales 558 se refieren a proyectos y 1.256 a empresas, las cuales trabajan en cuatro categorías del biocomercio sostenible: procesos agropecuarios sostenibles, productos no maderables del bosque, ecoturismo y productos maderables. El 70% de las iniciativas identificadas están en la zona andina.

El gran reto del biocomercio en Colombia es que este sea identificado como uno de los productos de clase mundial dentro del sistema nacional de competitividad. En este gran propósito empiezan a confluir grupos e instituciones visionarias que han entendido el gran potencial de nuestro país en este campo. Un buen ejemplo es el impulso que ha dado Expogestión al tema, trayendo al país expertos mundiales para explicar a los empresarios la importancia estratégica que tiene para nuestro país sus especiales características ambientales. Así también lo han entendido la Alta Consejería para la Competitividad y la cooperación holandesa que viene apoyando numerosas iniciativas para fortalecer el biocomercio en nuestro país mediante la creación de redes de pequeños productores y el fomento de créditos a través del Fondo de Biocomercio.

Es el momento para que Colombia dé el gran salto y se proyecte como uno de los grandes exportadores de los productos de la biodiversidad a nivel global y a su vez recobre el liderazgo en el debate internacional.

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