Opinión

  • | 2003/08/22 00:00

    Desafíos sin ánimo de lucro

    Las organizaciones sin ánimo de lucro tienen que cuidar su desarrollo organizacional y su estrategia de fondeo a largo plazo para poder cumplir su labor.

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A mediados del siglo pasado, en el auge de los sistemas socialistas y comunistas, se albergaba la esperanza de que los gobiernos podrían resolver la mayoría de los problemas sociales. Con base en esa esperanza se generaron dos fenómenos, que se dieron en mayor o menor grado alrededor del mundo: se crearon grandes organizaciones burocráticas, con la misión de resolver problemas específicos y la ciudadanía se volvió apática en términos de su participación activa en la resolución de los problemas sociales. Los problemas pasaron a ser del gobierno.

Sin embargo, este esquema no funcionó. En general, las organizaciones gubernamentales fueron poco efectivas e ineficientes. En la mayoría de los casos, los recursos asignados para causas sociales fueron consumidos en mantener sus burocracias y en alimentar las arcas de los políticos.

Este fracaso ha dado lugar a que muchos ciudadanos abandonen su actitud apática y asuman como propia la responsabilidad de resolver los problemas de las sociedades en que viven. Esta tendencia se evidencia en el crecimiento exponencial de las organizacionales sin ánimo de lucro durante las últimas dos décadas. Por ejemplo, un artículo de The Economist reporta que el número de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) con alcance internacional creció de 6.000 en 1990 a 26.000 en 1999. Otro artículo reciente del World Watch Institute estima que en Estado Unidos hay cerca de 2 millones de ONG, de las cuales el 70% tiene menos de 30 años de fundación.

Colombia no es una excepción en este sentido. Aquí también la ciudadanía se volvió apática y el gobierno creó burocracias ineficientes e inefectivas. Afortunadamente, aquí también estamos reaccionando. En los años 90 se comenzó a despertar la conciencia ciudadana, lo cual ha llevado a que se multipliquen aceleradamente el número de organizaciones y proyectos sin ánimo de lucro. Se observa también que las grandes empresas del país les están dando cada vez más importancia a las actividades de sus fundaciones.

El hecho de que la sociedad civil participe más activamente en la solución de los problemas del país es, sin duda, una tendencia alentadora. Sin embargo, para que toda esta energía positiva tenga realmente impacto es necesario encauzarla adecuadamente. Con frecuencia, las entidades sin ánimo de lucro son incapaces de realizar su potencial porque descuidan elementos fundamentales como su desarrollo organizacional y su estrategia de fondeo a largo plazo. En el afán de cumplir compromisos sociales y financieros de corto plazo se olvidan de establecer las estructuras y procesos básicos para asegurar el desarrollo de la organización.

Nuestra experiencia sugiere que para realizar el potencial de una entidad sin ánimo de lucro no solo es necesario contar con personas motivadas con un gran corazón; también es necesario aplicar los conceptos que hacen exitosas a las organizaciones de negocios. Entre estos, vale la pena resaltar los siguientes:

1. Definición de una misión y visión claras que aseguren que los esfuerzos de la organización estén enfocados en lo que realmente es prioritario. En entidades sin ánimo de lucro, este aspecto es muy importante no solo desde el punto de vista gerencial interno, sino también para aumentar la capacidad de obtener fondos. Los donantes prefieren organizaciones con objetivos claros.

2. Desarrollo de estructuras y procesos organizacionales sólidos que faciliten el desarrollo de las habilidades requeridas

3. Consecución de fuentes de fondeo estables a largo plazo. Sin una estrategia que garantice estabilidad financiera es muy difícil desarrollar las estructuras y procesos organizacionales requeridos. Es necesario tener estabilidad para atraer el talento humano.

4. Desarrollo de una cultura de medición de desempeño. En el ámbito social, con frecuencia es difícil la medición de impacto. Sin embargo, esta medición es esencial para asegurar que los recursos se utilicen eficazmente y para mantener motivados a los donantes.
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