Opinión

  • | 2004/10/12 00:00

    Depresión, conocimiento y eurocentrismo

    Estos cuatro años serán de seguridad preventiva, unilateralismo y poco interés en lo social y ambiental, y mucho libre comercio.

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No podría dejar de compartir con los lectores la depresión que me han causado los resultados de las elecciones en Estados Unidos y estoy seguro de que muchos de ustedes comparten conmigo tal situación. Esperábamos un nuevo aire en la política estadounidense, ya que a lo largo de su gobierno, Bush lo único que ha logrado es polarizar a su país y debilitar el multilateralismo y sus relaciones con la comunidad internacional. La política contra el terrorismo, adoptada como respuesta a los abominables atentados del 11 de septiembre, ha logrado el efecto contrario al recortar las libertades ciudadanas e incrementar el terrorismo. No es sino ver las noticias diarias sobre lo que sucede en Iraq, donde la población civil pone los muertos y el miedo que sienten los ciudadanos estadounidenses que atemorizados reeligieron a su Presidente.

Se ha perdido una valiosa oportunidad para Estados Unidos y para el mundo en general. En los próximos cuatro años, veremos una consolidación de la doctrina de seguridad preventiva, el continuo debilitamiento del multilateralismo, un decreciente interés en los temas sociales y ambientales y un fortalecimiento del libre comercio, privilegiando el poder corporativo por encima de los intereses colectivos, tal como lo denunció el senador Kerry.

Para Colombia, la política estadounidense continuará siendo un estímulo a la política de seguridad democrática, la cual desconoce el conflicto interno que vive el país ignorando sus causas y dejando de lado los temas sociales. Una política que impide visualizar fórmulas de solución y reconciliación diferentes a la guerra y emprende procesos de negociación con los paramilitares sin reglas claras de juego que aseguren una justicia y reparación a los miles de víctimas. Colombia también está polarizada.

En medio de este panorama, he encontrado un excelente y refrescante texto de los profesores Luis Eduardo Mora Osejo, ya fallecido, y Orlando Fals Borda, quienes nos invitan a superar el eurocentrismo, recuerdan su influencia en la construcción del conocimiento sobre nuestro medio, sus efectos en el desarrollo del país y la creciente brecha que ha generado entre los países del norte y del sur.

Al criticar la transferencia que hacen nuestros centros educativos de conocimientos obtenidos en otras latitudes diferentes a nuestras realidades, los autores enfatizan que los marcos de referencia científicos -como obra de los seres humanos- se inspiran y fundamentan en contextos geográficos, culturales e históricos. También que este proceso, que es universal, se expresa en diferentes modalidades.

Y llaman la atención sobre cómo el conocimiento originado y validado en Europa y transferido con gran éxito a Norteamérica -ambas regiones con características climáticas similares- ha sido asumido y aceptado en muchos países, entre ellos los que hacemos parte de la franja del trópico húmedo -complejo, frágil y rico en biodiversidad-, sin percibir las consecuencias negativas que ello implica cuando se transfieren y se intenta utilizar los conocimientos foráneos para explicar realidades tan diferentes.

Explican de esta forma por qué la introducción a nuestro medio de innovaciones o productos, así sean sorprendentemente sofisticados, novedosos y de comprobada utilidad para otras latitudes, no siempre resulta apropiada para concebir soluciones adecuadas y, por el contrario, suele generar situaciones caóticas, expresadas en violencia, desórdenes y destrucción del ambiente. Además, urgen promover el desarrollo de conocimiento científico básico, aplicado o tecnológico, basado en la creatividad nacional y la suma de saberes, para captar nuestras realidades y agregar valor a nuestros recursos naturales.

Al proponer un desarrollo propio y una alianza con los colegas del norte impulsada por intereses similares y cuyo objetivo sea corregir los defectos estructurales y las injusticias del mundo contemporáneo, los autores nos muestran el camino para generar solidaridad y robustecer nuestra identidad cultural pero, tal vez lo mas importante, abren las puertas para una resolución pacífica de los conflictos sociales y las disfunciones con la naturaleza.
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