Opinión

  • | 2006/04/27 00:00

    Déficit de infraestructura

    La mayor brecha en la infraestructura logística del país se encuentra en las carreteras, las ferrovías y los puertos.

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Un estudio reciente de McKinsey, presentado en Belo Horizonte hace unas semanas en la conferencia anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), revela claramente el déficit de infraestructura en América Latina, así como sus principales causas. El estudio concluye que solo se está invirtiendo entre el 2% y el 3% del PIB de la región en infraestructura de logística, energía, telecomunicaciones y agua y saneamiento. Esto se compara con un nivel del 5% al 7% del PIB requerido para alcanzar los niveles de los tigres asiáticos.

Colombia sale relativamente bien librada dentro de la región en la evaluación de su infraestructura energética y de telecomunicaciones. Sin embargo, tiene la peor brecha en su infraestructura logística (carreteras, ferrovías y puertos) entre los grandes países de América Latina.

Para cerrar esta brecha se concluye que los países necesitan seguir una receta de sentido común: definir una clara visión de largo plazo, apoyada por mejoras en la regulación, mayor participación del capital privado y un fuerte compromiso político.

Casos exitosos El análisis de casos exitosos, como el de Chile, ilustra claramente los componentes de la solución. El Ministerio de Obras Públicas de ese país definió hace tres décadas una visión para el desarrollo de su infraestructura vial, la cual ha sido perseguida persistentemente desde entonces. En este proceso se estableció una base jurídica clara, se desarrollaron métodos efectivos para resolución de conflictos, se mantuvo la estabilidad institucional, se desarrolló una estrecha alianza con el Banco Mundial, y se le dio amplio espacio al capital privado.

Otro caso exitoso documentado en el estudio es el desarrollo del sistema TransMilenio en Bogotá. En este caso se destaca la definición de una clara visión de largo plazo, el amplio papel del sector privado y la transparencia del esquema montado para la administración de los recursos económicos, basado en la utilización de encargos fiduciarios operados por el sector financiero.

Implicaciones para Colombia Colombia necesita cerrar la brecha en la infraestructura logística, si quiere acelerar el ritmo de desarrollo económico. Para esto es necesario aplicar la receta básica anteriormente mencionada. - Para comenzar, se debe definir una visión de largo plazo. Considerando la escasez de recursos, es inconcebible que todos los años se cambien las prioridades en función del criterio de los funcionarios de turno. Debería quedar claramente escrito un plan de 15 a 20 años con la secuencia de las principales obras que el gobierno pretende licitar.

- Se debe definir, de una vez por todas, un esquema de contratación que funcione. Es decir, un esquema estandarizado, sencillo, que tenga mecanismos rápidos para seleccionar las empresas ganadoras y resolver los conflictos que inevitablemente ocurren. Es triste ver el bajo número de concesiones importantes que se han logrado realizar en la última década, así como los frecuentes conflictos que terminan en complicados enredos jurídicos.

- Finalmente, se debe lograr un compromiso entre las principales fuerzas políticas del país para asegurar continuidad en el desarrollo del plan. Por cierto, la tarea no es solo del gobierno. El sector privado debe hacer un gran aporte en términos del desarrollo de la visión y en el diseño de un esquema de contratación que realmente funcione. Es obvio que las grandes empresas de ingeniería colombiana no van a lograr crecer y consolidarse, si no se acelera el desarrollo de la infraestructura en el país. También es crítico para su buena imagen que se eliminen los escándalos y enredos que aparecen en los medios continuamente.
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