Opinión

  • | 2007/08/17 00:00

    Decisión oportuna

    El caso de Petrobras es un ejemplo de lo que puede llegar a ser una empresa operativa más abierta y más competitiva. Ya lo dirá el tiempo.

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Afinales de junio se cumplieron cuatro  años de la expedición del decreto 1760 mediante el cual se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH. Esta  decisión permitió que  las funciones correspondientes a la administración integral de las reservas de hidrocarburos de propiedad de la Nación pasaran de Ecopetrol a esta nueva entidad estatal.
 
Desde sus principios Ecopetrol tuvo como misión  no sólo la exploración, la explotación, la refinación y la distribución de los hidrocarburos a nombre del Estado, sino también, junto con el Ministerio de Minas, la  administración de las reservas de hidrocarburos y el autoabastecimiento nacional de combustibles. Fue así como Ecopetrol se convirtió en juez y parte. Por un lado administraba y por el otro legislaba, como cuando creaba, modificaba y otorgaba los contratos de asociación, cumpliendo así la misión  de administrar las reservas.
 
Durante un  poco más de tres décadas, los contratos de asociación se utilizaron  como instrumento para estimular y atraer la inversión hacia la actividad exploratoria de petróleo y gas natural en el territorio nacional. Sin embargo, el interés de las empresas estatales y privadas por invertir en esta actividad venía en descenso desde 1988, cuando se exploraron 66 pozos,  la mayor cifra de pozos exploratorios en el territorio colombiano. En el  2002 tan solo se perforaron diez, lo cual demuestra la pobre actividad exploratoria, concomitante con el riesgo de perder la autosuficiencia petrolera. Este comportamiento estimuló al Gobierno a crear la Agencia Nacional de Hidrocarburos, con el propósito de racionalizar la gobernabilidad de este sector a nivel nacional y procurar una mayor actividad exploratoria, y  a fe que lo logró en poco tiempo.
 
En el 2006 se perforaron 56 pozos exploratorios y,  en lo que va corrido de este año, 45, con la posibilidad de que se llegue a 78 a diciembre 31, si se cumplen los programas. Ésta es una cifra record en la búsqueda de recursos petroleros. El notable aumento de esta actividad se debe a que la primera tarea que se impuso la Agencia fue la de estudiar y establecer un nuevo contrato petrolero  más acorde con las condiciones ofrecidas por otros países, a fin de que Colombia pudiese volver a ser competitiva y atractiva para las empresas operadoras. Aunque es cierto que aún no se ha logrado encontrar un yacimiento gigante como lo fue Caño Limón o Cusiana y Cupiagua en su tiempo, sí se ha logrado que el horizonte de la autosuficiencia petrolera se haya venido ampliando año tras año y no se descarta la posibilidad de encontrarlo en el futuro.
 Para imaginar lo que hubiese podido ocurrir de no haberse ampliado el horizonte de nuestra autosuficiencia petrolera, basta con observar el comportamiento de los precios del petróleo, que han escalado a cifras superiores a US $70 el barril. El efecto de un déficit en nuestra balanza de combustibles hubiese tenido un inmenso impacto negativo en nuestra balanza comercial.
 
Hace algunos meses se anunció la venta de acciones de Ecopetrol con el propósito de fortalecer económicamente la empresa y permitir que pueda competir en condiciones más favorables con otras empresas petroleras privadas o estatales del mundo. Esta es, también, una decisión muy importante para el sector petrolero de nuestro país. Sus consecuencias, como es usual en el sector, se verán reflejadas en el largo plazo. Sin embargo, hay que destacar que esta determinación no se habría podido tomar si no hubiese existido la ANH, entidad que, como se mencionó anteriormente, tiene la responsabilidad de administrar las reservas de los hidrocarburos nacionales. Era inadmisible que en una empresa estatal encargada  de manejar las reservas de hidrocarburos del país se permitiera la participación de terceros.
 
Este fue un acto del presidente Alvaro Uribe durante su primer  período de gobierno, cuando Luis Ernesto Mejía se desempeñaba como ministro de  Minas y Energía,  e Isaac Yanovich era presidente de Ecopetrol; a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Se trata de una decisión audaz y valerosa,  que, como es de suponer, no estuvo exenta de controversia y oposición en su momento. Vale  la pena destacarla, pues ya comienzan  a percibirse sus efectos favorables, si bien  algunos pueden afirmar ahora que la capitalización propuesta para Ecopetrol no es conveniente. El caso de Petrobras es un ejemplo de lo que puede llegar a ser una empresa operativa más abierta y más competitiva. Ya lo dirá el tiempo. Solo desde la perspectiva que ofrece la historia se pueden apreciar los aciertos o las equivocaciones de los actos realizados; por eso se dice que el tiempo es nuestro mejor juez.
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