Opinión

  • | 2009/08/06 00:00

    De todo como en botica

    Después de meses de gran incertidumbre, lo más claro ahora es lo que está pasando en la economía global. La crisis financiera internacional ha entrado en un periodo de franca superación.

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Son tantas las cosas que están pasando en lo económico y lo político que, en vez de concentrarse en un solo tema, esta columna hará un potpurrí. En lo económico, finalmente se avizora la luz al final del túnel, pero el Gobierno está teniendo que enfrentar las consecuencias de su improvidencia fiscal y tributaria de los últimos años y el Banco de la República tiene ante sí un nuevo reto: cómo contribuir a frenar la apreciación del peso. En lo político, un día el referendo reeleccionista amanece muerto y al día siguiente resucita y varios precandidatos arrancan hoy y mañana se ven forzados a volver al partidor, mientras las relaciones con los vecinos se agrietan cada vez más. Todos estos líos, además, se entrelazan de extrañas maneras.

Después de meses de enorme incertidumbre, lo más claro ahora es lo que está pasando en la economía global. La crisis financiera internacional ha entrado en un periodo de franca superación, aun cuando las enormes pérdidas que sufrieron muchos intermediarios y la gran mayoría de los inversionistas tardarán mucho tiempo en recuperarse y van a gravitar sobre las tasas de crecimiento en los próximos años. La caída en picada de la economía norteamericana entre octubre de 2008 y marzo de 2009 dio paso a una caída más suave entre marzo y junio y a signos inequívocos de que habrá, con muy alta probabilidad, un modesto crecimiento en el tercer y cuarto trimestre. Esa es una buena noticia para América Latina. La otra es que China e India se recuperaron con tal rapidez que están creciendo a las mismas tasas de antes de la crisis y este hecho les puso un piso a los precios de los productos básicos que, de hecho, han vuelto a subir a niveles muy aceptables. Las dos noticias juntas prácticamente garantizan que América Latina superará la recesión y comenzará a crecer de nuevo en el segundo semestre del año. De hecho, esto ya está pasando en Brasil y Perú y posiblemente comenzará a suceder pronto en Chile. La recuperación colombiana y, especialmente la mexicana, se demorarán un poco más, pero llegarán.

Una de las razones por las que la recuperación colombiana será más lenta y menos vigorosa radica en el entuerto fiscal. Durante años el Presidente Uribe hizo caso omiso de lo que le recomendaban todos los economistas del país, incluyendo los que trabajaban en su Gobierno, y se dedicó a gastar como loco (solo Chávez lo superó en esta incontinencia de gasto) y a repartir privilegios tributarios a diestra y siniestra (en lo cual no lo superó nadie). Ahora, ya muy tarde, el Gobierno admite que está gravemente desfinanciado, que no pudo aplicar el plan anticíclico que anunció y propone comenzar a echar marcha atrás en algunos de los excesos tributarios mas prominentes en que incurrió: desmontar el doble privilegio de Zona Franca y deducción por adquisición de activos, bajar esta deducción del 40% al 30% y ser algo más prudente en los Contratos de Seguridad Tributaria. Propone también volver a extender la vigencia del impuesto temporal al patrimonio para financiar los gastos en defensa. Sería mejor hacerlo con un impuesto permanente al patrimonio de las personas naturales, pues al gravar las empresas se penaliza la inversión.

La otra razón es por la fuerte revaluación del peso. Esta es, en parte, consecuencia del desfinanciamiento presupuestal, pues el Gobierno y sus empresas están trayendo dólares a manos llenas. Va a obligar al Banco de la República a volver a intervenir el mercado cambiario y acumular reservas para frenar un poco la peligrosa revaluación.

En lo político el sainete del referendo reeleccionista ya se pasó de punto. A más de hacerle mucho daño a las instituciones del país y a su prestigio en el exterior, pues nos comienzan a ver como una república bananera, puede conducir a una pérdida de la confianza inversionista que tanto preocupa al Presidente. Con ello hará aún más débil la recuperación económica. Chávez, que no se queda atrás cuanto a folclor se trata, ahora amenaza con frenar el comercio, lo que sería muy grave para ambos países. Los temas políticos le están metiendo mucho ruido a la economía. El potpurrí termina aquí, pero el daño sigue.

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