Opinión

  • | 1995/07/01 00:00

    De la memoria

    El estado de las vías es muy útil para ejercitar la memoria. Hay que recordar dónde están los huecos y las vías alternas para esquivar el trancón.

COMPARTIR

Con el ánimo de estrenar un Angulo con visos de optimismo, traigo a cuento las bondades resultantes de tener Bogotá un sistema vial colapsado, lleno de huecos y deshecho. Esto tiene de virtud el que todos los usuarios tienen que ejercitar su memoria para recordar dónde se encuentran estos obstáculos, elaborando una lista mental jerarquizada que los califique de mayor a menor mal (cráter, hueco, alcantarilla sin tapa), y ova respecto a si se encuentran en los recomidos diarios o en los de desplazamiento eventual.

Otro ejercicio que es útil hacer es el reconocer y memorizar las rutas alternas que deben tomarse si uno se alcanza a percatar oportunamente de que hay un tranco en la vía. Estos a su vez se clasifican en nudos ciegos, en los cuales no se da un paso en ningún sentido y nudos tuertos que son los que manifiestan un mínimo de movimiento. Claro que estos últimos tienden a volverse ciegos, cuando los aviesos se meten a la brava en el meollo.

Lo anterior hace que la circulación en Bogotá se convierta en un gran desafío mental, ya que se debe conjugar al mismo tiempo el rema de los huecos con el del trancón, requiriéndose un determinado nivel de inteligencia para poder sortear exitosamente estos obstáculos. Como es obvio, esto aplica preferencialmente al trópico y dentro de él a la altiplanicie, en donde reina con mayor desparpajo la desidia de los gobiernos y la apatía de los gobernados. Solamente por vía excepcional se leen protestas, como en el caso de la vía que conduce de Funza a Cota, en donde a lo largo de ésta se encuentran avisos que anuncian que "mala vía es mal gobierno".

Siguiendo con el entrenamiento requerido para sobrevivir en nuestro sistema vial, existen otros trucos que le pueden salvar a uno la vida, como es en época de invierno el tener 'scouts' por delante. Esto implica que e diferencia de les buenas carreteras, en las nuestras cuando llueve paga el ser pachorro, no sobrepasando el carro de adelante, ya que es a él a quien le toca explorar al tanteo el estado de las inundadas vías En este último caso y en ausencia de un lazarillo, la vida del vehículo y de sus pasajeros depende literalmente de la memoria.

Hace poco vi a un automóvil estallar sus cuatro llantas al caer en un hueco que existe en la paralela de la Autopista con la 127. Esta época invernal también conduce a un grado de desafío superior, ya que los trancones son más frecuentes y por lo tanto hay necesidad de explorar mías alternas. Este ejercicio puede hacerse en las horas libres o durante los desplazamientos cotidianos, para lo cual es útil llevar copiloto consueta o grabadora. También existe la alternativa de hacer estos recorridos en taxi, registrando la sabiduría y experiencia de sus conductores.

Para quienes habiendo leído hasta aquí consideren que el panorama descrito constituye una exageración, los invito a tratar de salir de Bogotá, bien sea hacia el occidente o el norte, tomando para este efecto la calle 13 a través de Fontibón o la vieja carretera del norte. La experiencia es casi inenarrable ya que por cualquiera de estos caminos se debe enfrentar la desaparición por tramos de las vías, teniendo que confrontar el riesgo de perder el carro, o por lo menos algunas de sus partes, al no poder esquivar los cráteres que se presentan.

En conclusión, este nivel de permanente tensión en que se ha convertido transitar por la ciudad está compensado por una gran dosis de recursividad. Por ende no debemos renegar de las malas administraciones que nos han tocado en turno, ya que gracias a su deplorable gestión mantenemos bien entrenada nuestra memoria.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?