Opinión

  • | 2010/03/26 00:00

    De las elecciones y otros temas

    En tanto se aclara el panorama político, hay otra serie de temas que los candidatos deben tener en cuenta, como el restablecimiento de los ministerios del Trabajo, Justicia y Medio Ambiente.

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Superada la patria boba del referendo y restablecido el sano debate político, las caóticas elecciones han mostrado que una parte representativa del país les sigue apostando a la parapolítica y la ilegalidad, algo que el actual gobierno en sus ocho años de mandato no pudo superar al convivir con fuerzas oscuras, tal como lo viene demostrando con solidez la Corte Suprema de Justicia. Por fortuna ha nacido un aire nuevo y esperanzador para la democracia, representado en el movimiento del candidato Mockus, que augura nuevas sorpresas. Mientras los importantes resultados electorales del Partido Conservador se han debido, en gran parte, al cogobierno que ha ejercido, el Partido Liberal logró superar la prueba de fuego al mantenerse, sin acceder a las mieles de la burocracia, pero captando algunos votos no muy santos.

Y, hablando de Santos, uno de los grandes ganadores de la contienda electoral con el Partido de la U, su futura fuerza electoral, estará no tanto en el hecho de mantener los elementos básicos de la seguridad democrática, algo que comparten prácticamente todos los candidatos y una gran mayoría de ciudadanos, sino en, además, ofrecerle al país distanciarse de cualquier tipo de alianza dudosa, recobrar plenamente el Estado de Derecho, la transparencia en la gestión pública y evitar la polarización vivida en los últimos años. Esto es lo que espera gran parte del país y de la comunidad internacional. Un desafío, sin duda, para nada fácil. Un primer paso es rechazar de manera contundente cualquier tipo de alianza futura con el PIN. Juan Manuel es un tipo inteligente y se sabe rodear bien, así lo demuestra la selección de Angelino como fórmula vicepresidencial.

En tanto se aclara el panorama político, hay otra serie de temas que los candidatos deben tener en cuenta. Me refiero al restablecimiento de los ministerios del Trabajo, Justicia y Medio Ambiente, carteras que, al haber sido suprimidas o transformadas, perdieron el rumbo y su razón de ser.

La ausencia de una adecuada institucionalidad laboral y la carencia de políticas han llevado a peligrosas cifras de desempleo, que según el Dane alcanzó en enero 14,6%, en tanto los trabajos informales alcanzaron 60%, algo así como once millones de colombianos.

La eliminación del Ministerio de Justicia llevó a que el tratamiento de este importantísimo tema nacional se politizara desde el Gobierno, alcanzando niveles nunca antes vistos, con enormes secuelas en los órganos administradores de justicia, el permanente choque de trenes entre Cortes, el Ejecutivo y el tan cuestionado Consejo Superior de la Judicatura, las amenazas y chuzadas a varios magistrados y el vacío en la Fiscalía General de la Nación, el cual ya lleva meses sin que se vislumbre una solución.

En cuanto al Ministerio del Medio Ambiente, su transformación y degradación condujo a un claro debilitamiento de la política ambiental y de sus institutos de investigación, al igual que a una mayor politización de muchas de las Corporaciones Autónomas Regionales, tal como lo denunció recientemente la revista Semana. Situación que ha comprometido la posibilidad de avanzar hacia procesos de desarrollo sostenible y no solo de crecimiento económico a cualquier precio. El actual Ministerio flexibilizó los procesos de licenciamiento ambiental a tal nivel que los impactos de los procesos de desarrollo sobre el medio ambiente y las comunidades locales se incrementaron de manera severa. Un buen ejemplo de esta situación es la desastrosa minería del carbón en el centro del Cesar donde el desvío de ríos y quebradas, el mal manejo y destrucción de la rica fauna y flora regional, el crecimiento de asentamientos sin ninguna planificación, la corrupción generalizada, la prostitución infantil y el robo sistemático de las regalías, entre muchos otros problemas, han producido un gran descontento en las poblaciones afectadas, que ven amenazado su futuro y su tranquilidad.

Son estos tan solo algunos de los temas sobre los que el próximo gobierno deberá recapacitar y restablecer la institucionalidad perdida, además de tomar muy en serio otros sectores, como el de obras públicas, en el cual es imperativo recuperar el tiempo perdido y el de agricultura, donde se hace necesaria una revisión total del modelo establecido.

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