Eduardo Lora

| 4/11/2003 12:00:00 AM

¿De dónde viene el riesgo Colombia?

Las conexiones entre el nerviosismo de los gringos y el margen de la deuda colombiana.

por Eduardo Lora

El gobierno de Alvaro Uribe comenzó en medio de serios temores sobre la sostenibilidad de la deuda pública. El riesgo país venía subiendo en forma alarmante: el margen de los títulos de la deuda colombiana, en comparación con los títulos del Tesoro de Estados Unidos, que se había movido durante varios meses en torno al nivel de 600 puntos básicos, superó los 900 puntos en el primer mes del gobierno y en septiembre pasó los 1.000 puntos, umbral que según la experiencia de Argentina podría marcar el punto de no retorno. Era necesario enfrentar la situación de inmediato, y así lo hizo el equipo de gobierno, que en una exitosa visita a Washington y Nueva York a finales de septiembre consiguió el apoyo de las multilaterales y logró restablecer la confianza del mercado. El margen empezó a reducirse en octubre y a fin de año estaba nuevamente cerca de sus niveles iniciales.

Aunque nadie puede discutir la eficacia de las acciones del gobierno en estos meses críticos, no es claro sin embargo que la fuerte reducción del margen haya sido consecuencia de esas acciones. Más aún, tampoco es claro que el aumento inicial del riesgo haya sido causado principalmente por mayores temores sobre la sostenibilidad de la deuda colombiana (que pueden o no tener fundamento). Ambos fenómenos parecen haberse originado más que todo en los cambios en la percepción del riesgo sobre los negocios en Estados Unidos.

El 11 de septiembre de 2001 y los escándalos corporativos de 2002 les quebraron los nervios a los inversionistas estadounidenses y con muy buenas razones. Fueron dos eventos profundos, inesperados y con repercusiones que posiblemente serán de largo plazo. Además, se dieron en un ambiente de excesivo endeudamiento de las empresas y las familias, y de expectativas ya golpeadas por la explosión de la burbuja especulativa y el fin de la ilusión con la nueva economía.

La percepción de mayor riesgo en el mercado de los bonos corporativos de alto rendimiento de Estados Unidos hasta octubre de 2002 se transmitió al riesgo colombiano, al igual que la reducción posterior (ver el gráfico). De hecho, esto le ocurrió no solo a Colombia sino a todo el mercado de bonos de los países emergentes, como lo observaron oportunamente Guillermo Calvo y Ernesto Talvi en Financial Times. El caso más notorio fue el de Brasil, donde al principio se creyó que el aumento de riesgo era un "efecto Lula", y donde la reducción posterior se ha leído casi exclusivamente como evidencia de la sensatez de sus políticas.

La guerra con Iraq puede provocar nuevos cambios en el sentimiento de los inversionistas estadounidenses. La reacción inicial fue de optimismo exagerado, como si la guerra fuera cuestión de días, al cabo de los cuales se despejarían todos los temores, económicos y físicos, que están perturbando los nervios del imperio. No sabemos en qué dirección se vaya a mover la opinión en las próximas semanas, lo único que sabemos es que va a ser cambiante. Y eso significa que el riesgo colombiano puede traernos nuevas sorpresas, que sería mejor no atribuir automáticamente al gobierno de Uribe.
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