Cumbre en Miami

| 3/29/2001 12:00:00 AM

Cumbre en Miami

Por iniciativa de un grupo de empresarios de Latinoamérica y de algunos estadounidenses, se realizó una cumbre sobre la educación de los jóvenes en América Latina. Resultados.

por Sergio Fajardo

El centro de convenciones del Hotel Biltmore, en Miami, estaba lleno. Altos ejecutivos de empresas latinoamericanas y de reconocidas multinacionales con presencia en la región, escuchaban atentos las intervenciones de expertos internacionales. A renglón seguido, las discusiones se abrían para la participación de los asistentes. Se disputaban los turnos: todos querían hablar y contar su cuento. El intercambio era animado y, a pesar de los esfuerzos de los organizadores, los dos minutos que se asignaban para el uso de la palabra, se convertían en cinco. La novedad era el tema. No era una reunión sobre la nueva economía, nada que ver con e-commerce, o B2B. Sorpresa, estaban hablando sobre la Educación Básica en América Latina. En esta columna, quiero presentarles una descripción y mi visión personal, de un no empresario, de lo que ocurrió en Miami la primera semana de marzo.



Por iniciativa de un grupo de empresarios de varios países latinoamericanos y de algunos estadounidenses, y de acuerdo con el formato de reunión tipo "Cumbre" que se utiliza en Estados Unidos, se convocó esta reunión, a partir de la convicción explícita de que "Nada es más importante para el progreso económico y social de América Latina que la educación de sus jóvenes". Con la coordinación del vicepresidente Gustavo Bell y del empresario Nicanor Restrepo, la participación colombiana fue bastante nutrida. El trabajo se dividió en dos partes: las plenarias, dedicadas a discusiones abiertas sobre los temas de las exposiciones, para finalizar con la aprobación de una Declaración conjunta de propuestas y compromisos y, de otro lado, el trabajo de las delegaciones en los temas específicos de cada país. La Declaración final se circunscribió a varios aspectos. En primera instancia, la ratificación, ya rutinaria, de la imperiosa necesidad de la educación como requisito para participar en la sociedad global y, en ese contexto, el papel que juega la educación para la construcción de la equidad social y, al tiempo, como elemento central para las empresas, que necesitan una fuerza laboral altamente calificada.



A continuación se destacó la importancia de acelerar el ritmo de las reformas educativas que, de una forma u otra, han puesto en marcha los diferentes países. Como empresarios reconocen la necesidad de trabajar de manera conjunta en un proceso concertado con los gobiernos, los líderes de la comunidad educativa, políticos, maestros y padres de familia. Inicialmente, tres campos de acción fueron identificados como prioritarios.



El primero incluye la necesidad de establecer altas normas (estándares) que sirvan de punto de referencia hacia donde se debe mover el sistema educativo. Estas normas deben estar apoyadas de mecanismos efectivos de medición y evaluación y, naturalmente, acompañadas por la difusión masiva de los avances de este proceso. En segundo lugar, se destacó el papel primordial de los maestros y la obligación de recuperar con acciones concretas la dignidad de la docencia, como actividad profesional. En el tercer punto, se hizo énfasis en la tecnología como una herramienta que, con cuidado, puede ser fundamental para fortalecer muchas de las iniciativas que se presentaron.



El final contiene una serie de compromisos, entre los cuales se destacan la responsabilidad de asumir un liderazgo explícito en el término de un año, con responsabilidades concretas y visibles, con la sociedad en general y en el seno de sus propias empresas, y tareas que se van a diseñar en el corto plazo de acuerdo con las condiciones de cada país, y la disposición a compartir el trabajo en toda la región.



El trabajo del grupo colombiano fue muy interesante. Es importante señalar que, contrario a la percepción que en ciertos sectores del sistema educativo se tiene, no se partía de la idea que identifica al sector educativo, con sus escuelas y colegios, que se debe manejar con la lógica de un conglomerado de empresas privadas, sin dejar de reconocer que hay elementos de las organizaciones que se pueden compartir y que pueden ser útiles para mejorar la gestión del sistema.



No se escuchó la intención de privatizar el sistema educativo y, de hecho, se reconoció explícitamente la necesidad de fortalecer la responsabilidad de la sociedad y el Estado con la educación pública. En las palabras de Nicanor Restrepo: "Uno de los objetivos prioritarios de nuestras sociedades latinoamericanas debería ser convertir la educación pública en la mejor y más amplia opción disponible. La educación privada debería ser únicamente una alternativa más para aquellas personas que quieran darles a sus hijos una educación con algún enfoque religioso o especializado y que tengan la manera de pagar por estas diferencias".



El papel de los maestros fue ampliamente discutido. De nuevo, contrario a la imagen que a veces se tiene, no se partía de la actitud que descalifica en forma generalizada a los maestros como incompetentes; por el contrario, se reconocieron las dificultades de la profesión docente, empezando por la situación inadmisible de no recibir el pago oportuno de sus sueldos; también la necesidad imperiosa de establecer una relación diferente y constructiva con los sindicatos, para romper el esquema tradicional de confrontación, que tanto daño le ha hecho a la educación pública.



De igual manera, se conversó sobre las instituciones encargadas de la formación de los maestros, Normales y Facultades de Educación, y la obligación de establecer un diálogo directo para identificar áreas de trabajo común. En particular, se resaltó la importancia del tema de las competencias básicas laborales, que para los empresarios es primordial, dadas las deficiencias que estas encuentran en la formación de las personas que vinculan a las empresas.



Otro aspecto para resaltar es de sentido común. Muchos empresarios, en su entorno inmediato y teniendo en cuenta marcadas diferencias regionales, adelantan y apoyan actividades educativas. En escuelas y comunidades, hay experiencias valiosas, que la mayoría desconocemos, y que llaman, por razones obvias, a adelantar una tarea que pocas veces hacemos: compartirlas y hacerlas ampliamente visibles. El uso de la tecnología, en especial de los computadores y de internet en el salón de clase, fue otro tema considerado como estratégico.



Los propósitos finales son múltiples. Continuar el trabajo y, dejando de lado aspectos e intereses políticos, responder por los elementos relevantes de la declaración final y los compromisos internos. En un horizonte inmediato, otro objetivo es convocar a más empresarios a vincularse a este proyecto. Veremos.
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