Opinión

  • | 2006/11/24 00:00

    ¿Cuánto es su capital?

    Los colombianos tienen cada día menos capital. Y así seguirá siendo, a menos que pueda crearse suficiente capital social.<br><br>

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Si usted es un latinoamericano promedio, su capital es de unos US$68.000; pero si fuera un gringo medio sería de US$512.000. Estos son los cálculos de la riqueza per cápita que ha dado a conocer recientemente el Banco Mundial, después de un dispendioso esfuerzo de recopilación de datos en todo el mundo1.

En sus cálculos personales de capital, usted seguramente incluye sus bienes raíces y su participación en la propiedad de alguna empresa, y deduce las deudas. Pues si ese es su método de cálculo, está omitiendo la parte más importante de su capital, que está formada por su educación, su experiencia, su reputación y sus conexiones.

Estas formas intangibles de capital valen US$49.000 per cápita en América Latina (casi tres cuartas partes del capital total) y US$418.000 en Estados Unidos (cuatro quintas partes). En cambio, en países relativamente pobres, la mayor parte del capital está en recursos naturales o en capital físico, y muy poco en capital humano, social e institucional. China, con toda su amenaza competitiva, cuenta apenas con unos US$4.000 per cápita de capital intangible. Casi todo su esfuerzo de crecimiento se basa en acumular capital físico y en explotar sus escasos recursos naturales.

Calcular bien el capital es importante, porque es la medida de las posibilidades futuras de ingreso y consumo. Si el consumo de hoy se hace a costa del capital, el consumo de mañana tendrá que ser menor. Desgraciadamente, eso les está ocurriendo a varios países latinoamericanos. El caso más extremo es Venezuela, donde la riqueza de cada persona está disminuyendo US$847 por año, ya que el consumo está financiándose con la extracción del petróleo, sin un esfuerzo correspondiente de inversión en capital físico y educación. De hecho, a pesar del buen crecimiento del consumo en los últimos años, los venezolanos tienen hoy un nivel de vida muy inferior al de hace una o dos décadas, y todo sugiere que van a seguir por ese curso.

Aunque son casos menos dramáticos, Argentina y Colombia también están descapitalizándose. Según los cálculos del Banco Mundial (con datos alrededor del año 2000), los argentinos pierden US$109 anuales de capital y los colombianos US$205. Parte del problema es que estos países no invierten suficiente en infraestructura, maquinaria y educación y, por consiguiente, no están convirtiendo en nueva riqueza los recursos naturales que están extrayendo.

Pero eso es solo parte del problema. Si lograran resolver los problemas de seguridad, impartir justicia en forma transparente y eficaz y crear un clima de confianza entre los ciudadanos y de respeto por las instituciones públicas, el mayor capital intangible podría hacer más productivas todas las otras formas de capital, con lo cual también aumentaría la inversión.

Estas modalidades de capital intangible no son fáciles de desarrollar. Requieren la colaboración de muchos individuos e instituciones que deben estar dispuestos a crear capital para beneficio de todos, en lugar de perseguir su propio beneficio inmediato. Esto es difícil en sociedades demasiado fragmentadas o donde son muy cortos los horizontes de los negocios y de la política. Pero no es imposible. De maneras muy diversas lo han logrado sociedades que alguna vez se consideraron casos perdidos, desde Corea hasta Irlanda, y desde Singapur hasta España.

Nota: Esta columna no compromete al BID, entidad a la cual está vinculado el autor.

1. World Bank. Where is the Wealth of Nations? Measuring Capital for the 21st Century. 2006.
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