¿Cuanto durará la recuperación?

| 2/11/2000 12:00:00 AM

¿Cuanto durará la recuperación?

Las deficiencias institucionales son la mayor amenaza para la competitividad.

por Eduardo Lora

Tasas de interés regaladas, un contexto internacional favorable, una tasa de cambio competitiva como hacía muchos años no se veía. Todo parece indicar que la recuperación está cerca. La pregunta ahora es si podremos lograr un crecimiento económico sostenido en los próximos años. Si el horizonte es de uno o dos años, la respuesta dependerá básicamente de factores macroeconómicos, como la capacidad de recuperar la estabilidad fiscal, fortalecer al sector financiero y mantener niveles razonables de tasas de interés.



Pero si el horizonte son los próximos cinco años o la próxima década, otros factores adquirirán mayor importancia. La amenaza más seria para el crecimiento sostenido de mediano plazo en el caso colombiano será la calidad de las instituciones públicas.



Según indicadores comparativos internacionales, Colombia se encuentra entre los peores países de América Latina en dos aspectos de las instituciones públicas: el dominio de la ley y la calidad del marco regulatorio. El dominio de la ley es limitado porque no hay organismos públicos capaces de hacer cumplir las obligaciones legales o contractuales que adquieren los individuos, las empresas o el mismo Estado, y porque los métodos legales de solución de conflictos son lentos e impredecibles. La calidad del marco regulatorio, aunque ha mejorado, deja mucho qué desear porque hay demasiada interferencia gubernamental en las decisiones económicas y porque las empresas operan en un entorno regulatorio ambiguo y cambiante. Como resultado de esta debilidad institucional, el país tiene niveles intolerables de criminalidad e inseguridad. También el conflicto con la guerrilla ha sido alimentado en alguna medida por estos factores. Un acuerdo de paz, aunque deseable por muchas razones, no pondrá fin a los problemas de las instituciones públicas; incluso podría agravarlos.



Las deficiencias de las instituciones públicas son obstáculos serios para la inversión y para el dinamismo empresarial porque aumentan la incertidumbre y encarecen la administración de los negocios. Además, propician un ambiente de desconfianza que no favorece la cooperación entre las empresas ni, mucho menos, entre el sector privado y el gobierno. Todo esto limita las posibilidades de innovación y la capacidad de respuesta a las oportunidades. En estas circunstancias, la economía podría crecer con la capacidad instalada excedente durante unos pocos años, pero luego enfrentaría dificultades por falta de inversión y por incapacidad de las empresas para batirse en las grandes ligas mundiales. No por casualidad la globalización está golpeando tan duro a los países que tienen las peores instituciones públicas. Mejorar las instituciones públicas es el gran reto de la sociedad colombiana.



* Esta columna no compromete al BID, entidad a la cual está vinculado el autor.
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