Costos laborales muy altos

| 12/9/2002 12:00:00 AM

Costos laborales muy altos

Colombia tiene los mayores sobrecostos laborales y el salario mínimo de mayor efectividad en toda América Latina. También tiene una de las mayores tasas de desempleo.

por Eduardo Lora

Está en discusión la reforma laboral y también debe decidirse en estos días el salario mínimo que regirá en el 2003. Si algo debe tenerse en cuenta en estas decisiones es que Colombia ha tenido, junto con Argentina, la tasa más alta de desempleo de América Latina en los últimos años. Y la razón es, básicamente, que los costos laborales son muy altos en relación con la productividad de los negocios.



Dos elementos inciden fuertemente en los costos del empleo formal en Colombia: los altos recargos a la nómina y el salario mínimo. Los altos recargos a la nómina se deben sobre todo a las contribuciones a los sistemas de pensiones, salud y bienestar familiar, que conforman el sistema de seguridad social en el caso colombiano. Además están los costos de la estabilidad laboral, que incluyen los aportes a los fondos de cesantías y los pagos por despido. Según comparaciones internacionales efectuadas por el premio Nobel James Heckman y la investigadora del BID, Carmen Pagés, los sobrecostos laborales por seguridad social y estabilidad laboral que se pagan en Colombia son los más altos de América Latina: 55%. Y a esto hay que agregarle todavía otros factores de sobrecosto, como los aportes al Sena, y los recargos por festivos y horas extras.



El salario mínimo tiene también una gran incidencia en los costos laborales en Colombia. El salario mínimo determina los salarios del grueso de los trabajadores con menores niveles de educación. Por ejemplo, el 40% de los trabajadores con cinco años o menos de educación, que son cerca de la mitad de los trabajadores, reciben un salario igual o muy cercano al mínimo. Este es el porcentaje más alto de cobertura del salario mínimo en toda América Latina, ya que en Colombia no solamente es respetado en las empresas formales sino, incluso, en la mayoría de los pequeños negocios, a diferencia de lo que ocurre en muchos otros países. En principio, esto habla muy bien del salario mínimo, que opera como una convención socialmente aceptada. El problema es que cuando se reducen las oportunidades laborales, como ha ocurrido en Colombia debido a la recesión y a la falta de nuevas inversiones, muchos trabajadores que estarían dispuestos a trabajar por menos no tienen esa posibilidad. Eso explica también por qué en Colombia la duración del desempleo es la mayor de América Latina. Típicamente, un desempleado permanece nueve meses en búsqueda de empleo en Colombia, cuando el promedio en la región es de cuatro meses.



Muchos colombianos están sufriendo por la mezcla de altos sobrecostos laborales y un salario mínimo desajustado a la realidad del mercado laboral. La solución no consiste por supuesto en desmontar los mecanismos de seguridad social ni en eliminar el salario mínimo, que son instrumentos necesarios por diversas razones, no solamente económicas. Pero deben manejarse teniendo en cuenta tanto los beneficios que les ofrecen a quienes tienen empleo, como la miseria que pueden estar causando entre quienes querrían tener un empleo, así fuera por menos.



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