Opinión

  • | 1995/08/01 00:00

    CONTROL AL GASTO

    El alza de las tasas de interés es consecuencia del desmedido gasto público y los altos costos de intermediación.

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Otra vez se dispara el costo del crédito en Colombia, al parecer alcanzando niveles con pocos precedentes en la historia reciente. Tasas de interés pasivas del orden de 10% real y activas superiores al 20% real superan significativamente las tasas correspondientes en países desarrollados. La remuneración al ahorro en Estados Unidos, por ejemplo, es alrededor del 1% (en certificados de depósito a corto plazo); y el costo real del crédito arranca desde alrededor de 4% para créditos hipotecarios, hasta 15% sobre saldos en tarjeta de crédito.

Colombia no está sola en Latinoamérica en materia de tasas de interés elevadas. El cuadro muestra que, comparadas con otros países del área, las tasas de interés en Colombia en 1993 no eran atípicamente altas. Por supuesto, las tasas en Colombia han crecido desde entonces. Pero también otros países han tenido sobresaltos recientes en sus mercados financieros. En Argentina, por ejemplo, el efecto tequila" elevó temporalmente las tasas de interés a niveles superiores a los observados en Colombia durante 1995.

Como se advierte en el cuadro, el repunte de las tasas de interés reales en Colombia se inició en 1993. En general, el ambiente externo, con tasas de interés extremadamente bajas en países desarrollados estimuló cuantiosos movimientos de capital hacia Latinoamérica hasta ese año. El panorama desmejoró algo en 1994, con el aumento de las tasas de interés internacionales. En Colombia, la baja tasa de devaluación ciertamente ayudó a contener el costo real del crédito. Probablemente el bajo costo real observado en 1992 encuentre pocos antecedentes desde que los intereses en Colombia se flexibilizaron dentro de un régimen de "libertad vigilada" (es decir, los -intereses son libres mientras no suban mucho).

La elevación de las tasas de interés debe entenderse como síntoma de factores externos y de políticas internas. Los controles esporádicos a las tasas atacan el síntoma y no las causas. El control a las tasas aleja a los capitales de corto plazo y desestímulo el mercados de largo plazo, el cual exige normas estables. Al desestimular los ahorros, los controles finalmente producen el efecto contrario al buscado: disminuyen la oferta de crédito. La opción para los intermediarios financieros es bien conocida: racionan la disponibilidad de fondos a las tasas controladas, asignándolas a sus mejores riesgos.

Poco puede hacer Colombia para cambiar las condiciones crediticias internacionales. Mucho puede hacer para mantener su buena calificación ante estos mercados y reducir la presión interna sobre las tasas. Las políticas claves incluyen la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal y la liberalización de mercados. Más concretamente, la reducción del gasto público contribuiría a contener el nivel de mercado de las tasas de interés. El control del gasto público mata dos pájaros de un tiro: no sólo moderaría la presión de la demanda agregada que empuja las tasas de interés al alza, sino que mejoraría la eficiencia del gasto. Ello, combinado con el firme compromiso de las autoridades monetarias de lograr tasas de inflación similares a las de las monedas duras, mejorarían notablemente las posibilidades de acceder a mayor financiación a un costo más barato y a un plazo más largo.

Pero las tasas de interés también dependen de la eficiencia de las instituciones financieras. El costo del fondeo para los bancos y otros intermediarios financieros depende de la confianza que merezcan estas instituciones. En Colombia, la tasa de interés pasiva de 35% excede en varios puntos las tasas que pagan los bancos sobre depósitos en dólares en los Estados Unidos. La diferencia -unos treinta puntos no se puede explicar solamente por el riesgo de devaluación. En alguna medida la diferencia también recoge riesgo-país, impuestos, y, probablemente, percepciones de menor fortaleza de las instituciones financieras. Además, la tasa cobrada sobre préstamos recoge un margen de intermediación -del orden del 15% muy alto para los estándares de una banca eficiente. Si bien estos márgenes son comparables a los observados en muchos otros países en desarrollo, unos pocos (e.g., Chile) han mostrado que se puede intermediar con menores costos.

En resumen, las perspectivas de reducir las tasas de mercado dependen de dos factores de fondo. Primero, se debe contener el gasto público, para reducir la resultante presión sobre los mercados financieros. Segundo, el desarrollo de una banca eficiente, que pueda intermediar recursos con costos operacionales más bajos, incluyendo los costos de pérdidas de cartera.
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