Opinión

  • | 2005/07/08 00:00

    Consolidación de Europa: realidad o utopía

    Los hechos recientes en la zona euro han puesto a tambalear la credibilidad del proceso de unión de Europa.

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Los resultados del referéndum sobre la adopción de una constitución europea fueron tan adversos en Francia y Holanda, que provocaron la pérdida de confianza en la evolución de la Unión Europea. Se empieza a notar la falta de sintonía entre la política de los países y los intereses de sus ciudadanos. Principalmente, el rechazo en Francia se vio como una forma de castigo al gobierno de Chirac por su política doméstica y no tanto como una falta de interés o de sentimiento europeísta de los franceses.

Intentemos analizar en más detalle lo que ha pasado en los últimos años y, sobre todo, cuáles son las distintas direcciones que puede tomar el continente. Desde su creación como zona de libre comercio, en la década del 50 con solamente 6 miembros, se ha pasado a la Europa de los 25. Ya está aprobada la incorporación de Rumania y Bulgaria en 2007 ó 2008, en el peor de los casos. Hay conversaciones avanzadas con Turquía y Croacia, pero existe una gran incertidumbre y diferencia de opiniones sobre la conveniencia o no de su incorporación. Y contactos preliminares con otros 9 países del antiguo bloque socialista.

La situación económica de Europa, en especial de su núcleo duro -Alemania, Francia e Italia-, continúa siendo bastante mala comparada con otras zonas del mundo. La tasa de crecimiento europea como región fue de 1,7% en 2004 y se espera que no supere 1,3% en 2005, todo ello en un entorno de desempleo elevado y con un sentimiento general negativo (el crecimiento de Estados Unidos fue de 4,4% en 2004 y se espera que llegue a 3,4% en 2005). Una parte de esta situación la produjo la falta de competitividad de Europa, por su sistema paternalista de protección de los ciudadanos -el "Estado del Bienestar"- y por la inmovilidad de sus leyes laborales. Por otra parte, son logros sociales conseguidos por sus trabajadores que muy pocos están dispuestos a dejar. Aunque ha habido experimentos como la semana laboral de 32 horas que se sugirió en Francia hace pocos años, ya la mayoría la ve difícil de sostener.

El otro gran problema de Europa es el envejecimiento de su población que induce la entrada de mano de obra joven de origen extranjero que ha provocado un cambio del panorama social y cultural de la región. En un momento de alto desempleo, bajo crecimiento y cuando gran número de empresas se van de los países de la Europa Occidental a los nuevos miembros del Este, algunas voces quieren frenar la entrada de nuevos trabajadores que pueda agravar esta situación.

Si bien han sido incidentes aislados, un par de casos puede fijar un cambio de sentimiento en la región. Hace pocos días, uno de los ministros italianos del gobierno de Berlusconi pidió la salida de Italia del euro y retomar la lira como moneda única del país. El segundo caso llamativo está en los comentarios del actual ministro del interior francés que expresamente pide que se frene la entrada de nuevos miembros a la Unión en un mensaje dirigido al proceso de negociación en curso con Turquía. Existe el riesgo de que el exceso de proteccionismo lleve a brotes de xenofobia.

Todos estos acontecimientos, unidos a la paralización del proceso de referéndum en el Reino Unido, produjeron un sentimiento pesimista frente al euro que se ha traducido en su baja desde niveles de US$1,35 por euro a US$1,20 que vimos en la última semana de junio. Adicionalmente se habla de la necesidad de una nueva reducción de los tipos de interés en la Eurozona desde el 2% al 1,75% ó 1,5%, lo que ampliaría el diferencial con los estadounidenses que acaban de subir al 3,25%. Esta baja podría ser un tanque de oxígeno para los países más grandes de la Unión al incentivar el crédito y el consumo, pero perjudicaría a las economías más activas, con inflaciones elevadas, como Irlanda y España.

A pesar de todo esto, hay una gran discrepancia de opiniones sobre la evolución del euro en el corto y medio plazo. Los economistas de UBS y Merrill Lynch pronostican que volverá a fortalecerse, pudiendo llegar a 1,40 en 12 meses. En cambio, otros bancos de inversión, como Credit Suisse, prevén que llegue a 1,10 en el mismo plazo.

Lo que pase en las próximas semanas en Europa definirá en gran parte el futuro del continente para las siguientes décadas. Creo que tendrá que haber una gran dosis de generosidad por parte de los países más ricos para ayudar a los nuevos miembros en su proceso de convergencia. De no ser así, y de mantenerse los intereses políticos, se puede llegar a un impasse que ponga en duda la credibilidad de todo el proceso.



Santiago Ulloa, CEO TBK Investments Inc.

sulloa@tbkinvestments.com
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