Opinión

  • | 2009/12/11 12:00

    Consecuencias Imprevistas

    Fueron muchos los logros de la Constitución de 1991, pero facilitar las decisiones de política económica no fue uno de ellos.

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El sistema político colombiano se transformó desde la Constitución de 1991. En la actualidad es más participativo, más representativo y más descentralizado. Pero la transformación del sistema político produjo también una fragmentación de los poderes de decisión, lo que, combinado con la fragmentación del poder económico, multiplicó el número de participantes en las decisiones de política económica y redujo las posibilidades de coordinación de las políticas. Estas consecuencias imprevistas de la Constitución de 1991 ayudan a entender por qué el desempeño económico colombiano es menos satisfactorio, y menos destacado en el concierto latinoamericano, que antes de 1991.

Las expectativas de progreso económico y social que crearon las reformas políticas y económicas de comienzos de los noventa no consiguieron materializarse. Algunos consideran que la razón es el "modelo neoliberal" que se adoptó, mientras que otros creen que lo que ha faltado es completar el proceso de reformas económicas iniciado a comienzos de los noventa. También puede argüirse que la agudización del conflicto con las guerrillas y los paramilitares ha sido muy dañina porque ha absorbido parte importante de los escasos recursos públicos, ha desalentado la inversión privada y ha reducido la productividad del campo y de muchas otras actividades.

Sin desconocer la validez de estas explicaciones, un conjunto de estudios de Fedesarrollo recién publicado1 argumenta que para entender por qué se han adoptado ciertas políticas económicas y no otras, y por qué algunas de las reformas han sido ineficaces, incompletas o incoherentes, es preciso entender el papel que ha jugado la fragmentación del sistema político en el proceso de decisiones de política económica.

En efecto, después de la Constitución aumentó el número de partidos políticos y se relajaron los mecanismos de disciplina partidista de los políticos. La fragmentación aumentó también por el proceso de descentralización y la aparición de nuevos actores políticos y arenas de negociación. La Corte Constitucional se convirtió en otra instancia de decisión relevante, en muchos casos modificando en forma importante las decisiones del resto de los poderes del Estado.

Aparte de la mayor fragmentación política y del mayor número de participantes, el Ejecutivo ha perdido capacidad para impulsar su agenda en el Congreso debido a disminución de sus facultades legislativas y a la pérdida de herramientas y mecanismos para compensar a las partes involucradas en las negociaciones. Como resultado, ha aumentado el costo y la dificultad de aprobar reformas, y las que logran aprobarse son ahora menos coherentes y más difíciles de implementar en forma eficiente.

La fragmentación del poder económico ha generado un nivel adicional de complejidad a esta realidad. Una multiplicidad de individuos, empresas y agremiaciones con acceso a distintas ventanillas del poder político ha redundado en un aumento de políticas particularistas que no favorecen necesariamente la productividad y el crecimiento económico.

Por consiguiente, la búsqueda de mayor inclusión y participación no ha estado exenta de costos. Por un lado, ha conducido a un mayor nivel de gasto público y ha vuelto más difícil efectuar reformas fiscales importantes, particularmente aquellas de tipo estructural en materia de tributación y presupuesto. Por otro, ha incrementado los obstáculos para adoptar un conjunto coherente de reformas en diversas áreas sociales, económicas e institucionales, al tiempo que ha facilitado la adopción de políticas que benefician a sectores o intereses específicos.

Estas han sido las consecuencias imprevistas de la Constitución
de 1991.



Nota: el autor está vinculado al BID pero su colaboración en el libro citado y sus opiniones en esta columna son a título personal.

1 E. Lora y C. Scartascini (editores). Consecuencias Imprevistas de la Constitución de 1991: La Influencia de la Política en las Políticas Económicas. Alfaomega-Fedesarrollo.

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