Opinión

  • | 2008/08/15 00:00

    Consecuencias de un crecimiento económico a cualquier precio

    Un buen ejemplo de lo que implica un crecimiento económico sin consideraciones ambientales es China, que tiene 16 de las 20 ciudades más contaminadas del planeta.

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En su pasada columna "Por favor, señor presidente, tenga cuidado", Carlos Caballero Argáez, al citar el libro La autonomía del Banco de la República, de Roberto Steiner, menciona que los constituyentes del 91, de todas las tendencias ideológicas, comprendieron la conveniencia de que el Gobierno no detentara el control sobre el Banco puesto que "los gobiernos suelen ser relativamente laxos en su manejo monetario, pretendiendo lograr beneficios en términos de crecimiento económico [...] Cuando es sabido que el dilema según el cual 'con más inflación se compra mayor crecimiento' no existe más allá del muy corto plazo [...]y que, por tanto, las políticas monetarias expansionistas suelen terminar por producir simplemente más inflación".

Me llamó mucho la atención esta afirmación, puesto que algo similar está sucediendo con el modelo de crecimiento económico de corto plazo y sus impactos sobre la base natural de la cual depende la sostenibilidad de los procesos productivos y la prosperidad colectiva del pueblo colombiano en el largo plazo.

Un buen ejemplo de lo que implica un crecimiento económico sin consideraciones ambientales es China, país que se ha convertido en el referente de gobiernos y empresarios. Con un crecimiento por encima del 10% en los últimos años, las evidencias muestran cómo este gigante de oriente se ha convertido en uno de los países que vive una de las mayores crisis ecológicas del planeta. El 70% de los ríos y lagos de China están contaminados hasta el punto de que en algunas regiones el agua es dañina al simple tacto, afectando la salud de la población. Según el Banco Mundial, 16 de las 20 ciudades más contaminadas del planeta están en China. La calidad del aire provoca cerca de 410.000 muertes prematuras. Incluso los Juegos Olímpicos se han visto amenazados por la contaminación del aire. China es hoy en día el segundo emisor de gases efecto invernadero que ocasionan el cambio climático a nivel global. Cerca de la mitad de los bosques han desaparecido en las últimas décadas y varios asentamientos humanos han tenido que ser reubicados debido a la contaminación y la escasez de agua potable.

A pesar de ser un gobierno cerrado e impermeable a las críticas, varios de sus máximos dirigentes han reconocido que tienen que cambiar su visión de crecimiento económico permitiendo a la vez mantener un equilibrio con el medio ambiente. Uno de ellos mencionó a un prestigioso diario norteamericano que "nuestro mayor logro es nuestro mayor lastre"; sin embargo, el aplazamiento de un cambio se debe en gran parte a que "brindar prosperidad aplaca al público". Una visión que sin duda está al orden del día en nuestro país, más cuando las proyecciones de la economía no son las más optimistas.

Debido a la gran demanda de países como la India y China, entre otros, gran parte del crecimiento económico de América Latina está basado en la extracción y exportación de sus recursos naturales. Colombia no es la excepción. Según un reciente estudio de Fedesarrollo sobre los impactos socioeconómicos y fiscales de la minería, este sector contribuye con un 21,3% de las exportaciones totales. En 2006, la inversión extranjera directa dirigida a la minería alcanzó un 28%. A nivel regional este sector ha contribuido en la última década al PIB de la Guajira entre 30% y 50 %; en el caso del Cesar la minería pasó de representar el 7,3% del PIB en 1990 a un 36% en 2005. Sobre este sector, de gran impacto sobre el medio ambiente y las comunidades que habitan las áreas vecinas, bien vale la pena preguntarse ¿qué tan preparado está el país a nivel ambiental para no repetir los mismos errores por los que ha transitado China?

La expedición de la licencia ambiental para la mina El Descanso a la Drummond, empresa que no se ha caracterizado por un adecuado manejo ambiental y ha resultado sancionada por el Ministerio del Ambiente en varias oportunidades, genera muchas inquietudes sobre la laxitud con que el Gobierno está abordando los temas ambientales para privilegiar el crecimiento económico. No olvidemos que los constituyentes del 91 también definieron un modelo de desarrollo sostenible con visión de largo plazo. ?

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